Dicen que en política no existen coincidencias. Para no pecar de ingenuos es mejor aplicar la tercera ley de Issac Newton que, influenciado por Descartes y Galileo Gallei, el científico británico plasmó en su libro Philosohiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural). A toda acción corresponde una reacción igual, pero en sentido contrario.

Axioma que embona como anillo al dedo, para explicar el voto en contra del senador Adán Augusto López Hernández. El único en sentido negativo de la bancada de Morena, durante la discusión y aprobación de la Ley General en materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales. Que, además, recibió el apoyo unánime de todos los grupos parlamentarios.

Para entender lo sucedido el martes 29 de septiembre en el recinto legislativo del Senado, tenemos que retroceder un día antes. El lunes 28, la dirigencia nacional de Morena dio a conocer el nombre de quienes estarán al frente de las “Coordinaciones Estatales para la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, en siete entidades federativas.

Citlalli Hernández y Ariadna Montiel fueron despejando cada una de las siete incógnitas. La última fue la de Chihuahua. Un dato que reflejó el intenso estira y afloja que precedió al parto. El que más expectativas generó. En donde finalmente se impuso la sensatez, al nombrar al candidato más competitivo y con menos cola que le pisen: Cruz Pérez Cuéllar.

Llevando las contras a Palacio Nacional, la liga se estiró hasta el límite para empujar a Andrea Chávez. No lo consiguieron. Se impuso el perfil con mayor posibilidad de ganarle al PAN la gubernatura. No le gustó a quien encabeza el grupo que impulsó a la joven senadora.

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A esta decisión del lunes, le correspondió una reacción infantil el martes, pero en sentido contrario. Adán Augusto votó en contra de una ley impulsada por todas las bancadas. Un solitario voto en contra que el tabasqueño expresó, sin argumentarlo en la tribuna del Senado. La unción de Cruz Pérez Cuéllar convirtió a la tercera ley de Newton en una rabieta. En ese nivel de pobreza política anda López Hernández. ¡Qué barbaridad!

Olvidó una regla no escrita del sistema político mexicano: no retar al poder presidencial, porque llevas las de perder. Lo hizo en Chihuahua a sabiendas de que su candidata no era bien vista y no punteaba en las encuestas. Así de extraviado anda el senador. Hasta la brújula perdió. De 116 votos emitidos en la sesión del martes 29, solo el suyo fue en contra de una ley políticamente correcta: la defensa del bienestar de los animales.