Aunque las protestas ciudadanas arreciaron a principios del mes de octubre, la verdad es que el problema del agua potable en el ayuntamiento de Guadalajara, Jalisco, no es reciente… se remonta mínimo a dos o tres décadas, y ciertamente no es endémico de la Perla Tapatía.

Sin temor a equivocarme, les aseguro a que no hay rincón de México en el que la población no padezca algún tema con respecto al vital líquido: escasez, sobreexplotación de los mantos acuíferos, pérdida masiva del recurso debido a las fugas, contaminación por aguas residuales, etcétera.

Sin embargo, lo que ocurre en estos momentos en la zona metropolitana de Guadalajara es serio, verdaderamente preocupante, pues desde marzo pasado pobladores de este municipio jalisciense han venido denunciando que el torrente que reciben en sus domicilios sale de las llaves con un color amarillo, naranja e incluso negro. Y del hedor que de esta emana, mejor ni hablemos.

Esto ha provocado que decenas de personas presenten padecimientos como diarreas, ronchas en la piel, infecciones en los ojos e incluso hay mujeres con infecciones vaginales. El problema del agua puerca en Guadalajara ya escaló hasta convertirse en una situación que urge una declaratoria de emergencia sanitaria. Y ni la alcaldesa Verónica Delgadillo ni el gobernador Pablo Lemus, ambos pertenecientes a Movimiento Ciudadano (MC), se han tomado la molestia de implementar medidas concretas y contundentes para solucionar esta problemática.

Ante tal coyuntura, es lógico que los políticos volteen a ver semejante situación y la tomen como bandera política, lo cual es totalmente válido si lo que en realidad buscan es ofrecerles alternativas de solución a los problemas. Así lo está haciendo José María Chema Martínez, actual regidor y coordinador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el cabildo de Guadalajara, quien asegura que desde el año 2022 ha venido abordando esta problemática sin que las autoridades municipales y estatales hayan hecho nada sustantivo.

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La persistencia de este reclamo vuelve a colocarlo en la discusión pública, ahora con la exigencia de una alerta sanitaria ante los posibles riesgos para la salud de las familias.

Pero mucho ojo aquí: el tema nos ofrece una doble lectura, pues por un lado, la crisis de un servicio básico como lo es el agua, mantiene en total incertidumbre a los pobladores; pero por el otro también hay que considerar la exposición política que Chema Martínez ha construido alrededor de una demanda ciudadana desatendida e ignorada que no ha dejado de impulsar. Y el botón de muestra son las más recientes movilizaciones en las que el regidor morenista se ha visto involucrado y acompañado por centenares de personas. Gracias a estas movilizaciones, comunicadores y opinólogos locales ya lo mencionan como una posible opción morenista para contender nuevamente, el año próximo, por la presidencia municipal de Guadalajara. En el pasado reciente Chema ha sido diputado local y senador, por lo que esto sería una gran revancha para él.

Regresando al tema del agua puerca, Martínez consideró que las consecuencias económicas, sanitarias y sociales que enfrentan las familias son tremenda, sobre todo las madres, pues son éstas quienes deben destinar parte de sus ingresos para comprar agua embotellada para preparar los alimentos de sus hijo. Y también esta situación afecta a los adultos mayores, pues ellos también están utilizando los escasos recursos de sus pensiones para adquirir garrafones con agua.

Y ante tal contexto, es inevitable plantear que debido a la nula capacidad que han mostrado las autoridades y que al mismo tiempo la respuesta institucional se ha quedado muy corta ante las denuncias, muy probablemente esta problemática va a jugar un papel preponderante de cara al escenario político de Guadalajara rumbo a 2027.

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