Dora Luz (Sarmiento; 1918-2018) es hoy en día escasamente conocida y mucho menos recordada, pero durante su tiempo de vida artística fue reconocida y aun famosa. Sobre todo, a partir de su participación en la película de Walt Disney, Los tres caballeros (1944; varios directores y guionistas). Ahí interpreta en inglés “You Belong to my Heart”, que no es otra pieza sino “Solamente una vez”, de Agustín Lara.
Disney produjo un filme que intercala actores reales y dibujos animados en el que, además de Dora Luz, participan otros artistas mexicanos. Hecho que, en su momento, fue una consecuencia de la política de buena vecindad impulsada por Franklin D. Roosevelt, tan distante de la violenta y criminal política actual de Estados Unidos. Consecuencia, digamos, en su variante cultural y artística.
|“Prisionero del mar”, de Luis Alcaraz|:
Así lo anunció el medio Motion Picture Daily en agosto de 1943: “Walt Disney ha traído aquí a cuatro de los artistas más importantes de México para su largometraje musical sudamericano, Latino por un día, un lanzamiento de RKO-Radio. Ellos son Carmen, Vicente y José Molina, bailarines, y Dora Luz, cantante” (Wikipedia). Ese título mutaría posteriormente al definitivo de Los tres caballeros, que narra el décimo aniversario del pato Donald y su viaje cinematográfico por Latinoamérica. La versión de ese Donald era simpática, no las que siguieron ni la presente.
|“Sin tu amor”, J. de Jesús Morales|:
Después de esa primera cinta exitosa, Dora Luz regresó a Hollywood para interpretar “Destino”, una canción de Armando Domínguez, para el cortometraje de casi siete minutos con el mismo título (Destino) en que colaboraron Walt Disney y Salvador Dalí a partir de 1945. No obstante, la producción no concluyó increíblemente sino hasta 2002, cuando fue lanzada al público. Dirigido por Dominique Monfery con guion de Salvador Dalí, John Hench y Donald W. Ern, expresa el ingenio de Disney con la estética surrealista del pintor español.
Además de Disney y Dalí, puede establecerse que los otros dos protagonistas de la cinta son la propia canción de Domínguez y el canto de Dora Luz, su interpretación de esa canción; la música orquestal incidental y coral restante, más los arreglos y variantes a “Destino”, son de Michael Starobin.
|“You belong to my heart!”, o sea, “Solamente una vez”, en inglés, para la película de Disney|:
Esas dos colaboraciones de Dora Luz, en efecto, reflejan una época de buena voluntad entre Estados Unidos y México que, de hecho, se extiende a toda Latinoamérica después de más de un siglo de imperialismo brutal con base en el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe. El gobierno de Roosevelt pretendía ser buen vecino en verdad. Y en el ámbito cultural también, por ejemplo, “mandó a la productora de dibujos animados Walt Disney producir… filmes basados en las culturas de los países latinoamericanos como Saludos amigos y Los tres caballeros… En 1940,… creó la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos como parte de su política de buena vecindad. Ayudó a crear programas de radio populares como Viva América que fueron transmitidos desde Nueva York a América del Norte y América del Sur durante la Segunda Guerra Mundial. Incluía actuaciones de músicos como… Juan Arvizu, Néstor Mesta Chayres y el Trío Los Panchos” (fuente, Wikipedia). He hablado incluso en este espacio del viaje de Aaron Copland a México en 1933 y su posterior creación de la obra sinfónica Salon Mexico, como una prefiguración de esos años de buena vecindad.
Desafortunadamente, esa política internacional duró muy poco, concluyó en realidad con la muerte prematura de Roosevelt y el fin de la conflagración. Así, la política de dominio hegemónico, de violencia e intervenciones volvió a emerger después de la Segunda Guerra Mundial, en particular con la “Guerra Fría”. Actualmente, el gobierno Estados Unidos ha recrudecido su política imperial que echa raíces en el siglo XIX y que se aleja de todo humanismo, desprecia el diálogo y la versión de los otros para imponer la suya.
La cantante tuvo una participación cinematográfica más. Esta vez en el cine mexicano, Su gran ilusión (1945), un melodrama musical dirigido por Mauricio Magdaleno. Ya para entonces, Dora Luz era conocida como La Glamurosa Novia de la Canción de México; su éxito binacional era indiscutible.
|“Sospecha”, de Gonzalo Curiel|:
Más allá de sus intervenciones musicales en esas pocas películas que fueron clave para su carrera, como cantante, Dora Luz destacó con grabaciones que muestran su canto en verdad magnífico. Habiendo nacido en Chihuahua, se convirtió en artista exclusiva de la compañía RCA Víctor al lograr el dominio de su voz y del bolero. De esta manera actuó y triunfó en México y Estados Unidos, sobre todo en centros nocturnos, clubes y casinos.
|“¿Por qué?”, de Manuel S. Acuña|:
Logró conquistar con maestría el oficio de cancionista en el sentido definido por Gabriel Pareyón: “Oficio musical que consiste en cantar a solo piezas líricas breves, de forma simple y en estilo ligero, con radical importancia en el contenido textual, sujeto casi siempre a hechos sentimentales” (Diccionario enciclopédico de música en México, 2007); y así perfiló en su voz las canciones de Gonzalo Curiel, Alfredo Núñez de Borbón, Armando Domínguez, Agustín Lara, Luis Alcaraz y de su propio esposo, Sergio de Karlo.
La voz de Dora Luz entra en la categoría de una soprano lírica (es decir, ni ligera ni dramática), posee belleza al desarrollar una línea de canto muy agradable, convincente, que deja comprender con facilidad los versos del bolero.
|“Amor, amor, amor”, de Sergio de Karlo|:
Resulta un tanto extraño que, habiendo vivido durante todo un siglo, su presencia artística haya sido frugal después de los años de éxito. Quizá porque la coyuntura política que benefició su carrera duró poco, porque el contexto fue modificado al término de la guerra, cuando fue sustituido por las tensiones internacionales entre la Unión Soviética y los países integrantes de la OTAN comandados por Estados Unidos. Se terminó la política de la buena vecindad y la perspectiva del humanismo, para imponer la del más fuerte y más brutal.
El cambio político cultural aparentemente externo, alteró, modificó el arte y la producción artística. Por fortuna, como siempre, los registros fílmicos y discográficos de Dora Luz expresan su calidad y calidez interpretativa. Al escucharla, la rescatamos del injusto olvido, conocemos de su presencia y existencia vital y artística, el arte interpretativo de su canto, el glamur de un tiempo ido pero que, en esa experiencia auditiva sensorial, es recuperado para la memoria y el disfrute estético.
Y aquí, el cortometraje Disney – Dalí, Destino:





