Las problemáticas son multifactoriales: La pobreza infantil viola los derechos humanos de niñas y niños a nivel global, lo que deja de manifiesto, que las y los gobernantes no tienen el control para gobernar de forma eficaz a sus gobernados. El Estado y el sector empresarial son responsables de trabajar por el bien común.

La justicia social es imperante. Las y los activistas de derechos humanos alzamos la voz ante diversas violaciones que se siguen cometiendo -en la época contemporánea- que afectan severamente a la niñez. 30 de abril, día de la niña y el niño en México.

Es fundamental que los gobiernos coordinadamente con el sector empresarial, instituciones públicas, la sociedad en general, operen para trabajar por el bien común de las personas, en especial de los grupos en situación de vulnerabilidad; por la niñez.

Las políticas públicas y leyes tienen que ser elaboradas por expertos multidisciplinarios, no por politiqueros que solo buscan perpetuarse en el poder y enriquecerse sin importar las problemáticas que acechan diariamente a la niñez.

Trabajar por el bien común forma parte de la justicia social que se busca alcanzar, para respetar los derechos humanos de niñas y niños, a través de la elaboración e implementación de leyes y políticas públicas que beneficien a los menores de edad desde sus hogares. Asimismo, por la niñez institucionalizada y los que se encuentran en situación de calle.

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La Agenda de la Infancia y la Adolescencia 2019-2024, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), revela que en México -aproximadamente- hay 40 millones de niños, niñas, 35% de la población, y más de la mitad se encuentra en pobreza (51.1%).

Las cifras son alarmantes. Asimismo, en el Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2025 “Poner fin a la pobreza infantil: Un imperativo universal”, la UNICEF dio a conocer que “más de 400 millones de niños y niñas en todo el mundo viven en la pobreza y no pueden satisfacer al menos dos necesidades diarias como la nutrición y el saneamiento”.

La pobreza abarca diversas problemáticas: hambre, hambruna, escasez de agua, viviendas en condiciones deplorables o vivir en las calles, consumo de drogas lícitas e ilícitas, deserción escolar, matrimonios infantiles, violencia psicológica, física, sexual; conductas criminógenas.

No permitamos que la falta de empatía nos obligue a quedarnos de brazos cruzados ante las injusticias que se viven con la niñez a nivel mundial, el respeto a los derechos humanos es responsabilidad de todas y todos. Resulta deplorable normalizar la violencia y las conductas delictivas; nadie está exento de vivir violaciones a los derechos humanos.

La UNICEF solicitó en 2018: “Garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes asistan a la escuela y aprendan. Fortalecer los mecanismos de evaluación formativa de niños, niñas y adolescentes y de docentes, pertinentes a sus contextos y entornos. Diseñar modelos de inclusión escolar que permitan a niños, niñas y adolescentes fuera de la escuela reinsertarse con éxito en el sistema educativo”.

La igualdad de oportunidades es un principio de dignidad humana. La politiquería que en diversos lugares realizan las y los gobernantes abre más la brecha para alcanzar el desarrollo sostenible. En México hay más de 20 millones de niños y niñas viviendo en la pobreza.