Desde hace 11 meses SDPNoticias y MetricsMx han medido todos los días la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El tracking diario ClaudiaMetrics inició al finalizar su primer mes de gobierno. Antes hubo un tracking distinto, para evaluar la forma en que Sheinbaum y AMLO conducían el proceso de transición del primer piso de la 4T al segundo.
Inclusive un ClaudiaMetrics Olímpico hicimos para medir lo que la gente esperaba del cambio en el gabinete deportivo. Fue bien recibido el nuevo titular de Conade, Rommel Pacheco, quien sustituyó a la decepcionante Ana Guevara.
El 31 de octubre Claudia contaba con una aprobación ciudadana del 66.3%. A partir de ahí fue ascendiendo, superando el 70% el viernes 8 de noviembre y el 75% el sábado 14 de diciembre.
En el mismo ejercicio se incluyeron, en noviembre, dos preguntas sobre seguridad pública, asunto que es uno de los pilares del crecimiento en la aprobación. Poco más de la mitad, entre 52.0% y 56.2%, tenía la expectativa de que en el actual sexenio disminuyera la violencia que aterroriza a México desde que Felipe Calderón y Genaro García Luna declararon su absurda guerra contra el narco con el único objetivo de que la sociedad olvidara el fraude electoral de 2006 en contra de Andrés Manuel López Obrador. Solo el 16.0% y el 21.8% esperaban en el penúltimo mes de 2024 que la inseguridad aumentara.
En diciembre del año pasado se preguntó acerca de las primeras respuestas de la presidenta Claudia Sheinbaum a las exigencias a México por parte de Donald Trump, quien fue electo presidente de Estados Unidos en noviembre. Las demandas del estadounidense se centraban en migración, comercio y drogas. El apoyo a Sheinbaum en su relación con Trump era mayoritario (entre 63.2% y 67.4%).
Ese fue otro de los factores que permitió que la aprobación en diciembre se moviera entre 73.7% y 75.9%.
En enero la aprobación presidencial se mantuvo estable, con un ligero avance: osciló entre 73.4% y 77.2%.
En el primer mes de 2025 se preguntó sobre la corrupción en el sector público mexicano. La mayoría consideraba que estaba bajando.
El pasado febrero, ante la primer amenaza de Trump de imponer aranceles, la estrategia de la presidenta fue apoyada por la población. Se incluyó la pregunta: ¿El gobierno de Claudia Sheinbaum será exitoso en lidiar con el presidente estadounidense Donald Trump?. Los que respondieron sí fluctuaron entre 60.5% y 67.2%.
En febrero la aprobación de Claudia rebasó el 80%. El miércoles 12 se ubicó en 80.3%. Durante el segundo mes del año el beneplácito de la gente respecto de su presidenta varió entre 76.3% y 81.3%.
Al arrancar marzo, la aprobación de Sheinbaum se ubicó en 83.8%, el máximo porcentaje registrado en el tracking ClaudiaMetrics.
Hasta el 29 de mayo la aprobación fue de 80% o más. Desde entonces hasta ayer (viernes 29 de agosto), la aprobación se ha movido en un rango de 4.8 puntos porcentuales, entre 75.1% y 79.9%.
Me parece que cuatro razones fundamentales explican la muy alta aprobación de Claudia Sheinbaum durante prácticamente todo el primer año de su gobierno:
1. El notable éxito en lo relacionado con la inseguridad. Destaco la bien ejecutada estrategia diseñada por la presidenta. El responsable ha sido Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, quien se ha coordinado eficazmente con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, y las fuerzas armadas.
2. La cabeza fría de Claudia, su serenidad y paciencia (Kalimán dixit) antre los muy frecuentes ataques de Trump a México. Ha sido elogiada en la prensa más importante de todo el mundo la forma en que la presidenta de México se ha relacionado con el presidente Trump —bien acompañada por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente; por un joven funcionario de la SRE, Roberto Velasco, quien cruzó el pantano ebrardista sin mancharse; por el de titular de Economía, Marcelo Ebrard, quien contra su costumbre este sexenio ha trabajado más que intrigado, y por el embajador en Estados Unidos, Esteban Moctezuma—. Tantas primeras páginas en diarios globales —Financial Times, New York Times, The Guardian, etcétera— es algo que no consiguieron los anteriores presidentes. Ni siquiera pagando verdaderas fortunas los gobernantes del PRI y del PAN se acercaron remotamente al resultado logrado por Sheinbaum en el reconocimiento internacional.
3. La muy importante disminución en el número de personas pobres, que es un mérito de todo el proyecto de la 4T, pero sobre todo de la política social del expresidente López Obrador.
4. Ser la primera mujer presidenta de México. Y, más allá de esto, estar demostrando empíricamente lo que no pocos analistas afirman con razonamiento deductivo: que ellas gobiernan mejor que ellos. Las mujeres en México al fin empiezan a sentirse seguras en el país en el que ha reinado la violencia sexual, la violencia vicaria, el feminicidio, el robo patrimonial del marido a la esposa, las agresiones más brutales de los padres a los hijos sin que las madres pudieran evitarlo y tantos otros abusos machistas que no solo no se castigaban, sino que si ellas denunciaban, ministerios públicos y poder judicial a ellos los perdonaban y, terrible situación, a las mujeres denunciantes hasta las encarcelaban.
No es poca cosa llegar al primer informe con 76% de aprobación —en encuesta especial realizada por MetricsMx, esto es, diferente al tracking—, algo que no había logrado ninguno de los presidentes anteriores.
Problemas ha habido de sobra. Han abundado los ataques a la presidenta de parte de oposiciones que no encuentran el rumbo, dirigidas hace unos meses por el expresidente Ernesto Zedillo —que en anteriores sexenios se mantuvo prudentemente al margen del debate nacional—; oposiciones ahora encabezadas por impresentables como Alito Moreno.
No ha sido fácil lidiar con Trump, quien ha alargado de más el proceso de llegar a acuerdos sobre aranceles.
Y bueno, han fallado no pocas personas integrantes de la 4T que han sido exhibidas con exceso de lujos como Ricardo Monreal, Andrés Manuel López Beltrán y la diputada Dato Protegido y su esposo Sergio Gutiérrez Luna.
Adicionalmente, la elección judicial ha sido muy cuestionada —corresponderá a las nuevas personas juzgadoras, sobre todo a la nueva SCJN, demostrar que mejorará el poder judicial que dirigirá Hugo Aguilar Ortiz, ministro indígena—.
ClaudiaMetrics seguirá. Ya veremos los números de aprobación del segundo año de gobierno. Si en 2024 hubo un ClaudiaMetrics Olímpico, haremos en 2026 un ClaudiaMetrics Mundialista.
Y ojalá —lo digo por afición personal— hagamos un ClaudiaMetrics Ciclista si Isaac Torito del Toro tiene fuerza, y equipo, para ganar una de las grandes vueltas de tres semanas, el Giro de Italia, el Tour de Francia o la Vuelta a España.
¿Qué mediríamos en el tracking sobre la bicicleta? Pues eso: la necesidad de apoyar el ciclismo como deporte fundamental y, a la bici, como medio de transporte. Si el gobierno está produciendo coches eléctricos baratos, debería también fabricar bicicletas con ayuda eléctrica que se vendan a precios bajos.
Posdata: ¿Esa es la oposición que aplaude la comentocracia?
Parece broma, pero no lo es. Leo este sábado en Excélsior a Ciro Gómez Leyva y no puedo creer lo que dice: “Por fin una oposición. Un año después, así sea por el camino de la brusquedad, la oposición salió del letargo… La oposición entiende que no tiene los votos, pero apunta a cobrar caro el arrasamiento del que ha sido objeto. La historia está llena de cambios que comenzaron con simbólicos, teatrales lances. Alito, Lilly, Döring, Moreira y Añorve difícilmente podrán meter reversa… Por fin, hay una oposición decidida a correr riesgos”.
Excepto Lilly —novata, no muy entregada a la política, por lo tanto muy lejos de ser una figura de primer nivel—, la oposición que aplaude Ciro la comandan puros bandidos reconocidos que deberían estar en la cárcel o al menos denunciados con seriedad por acusaciones de corrupción, tráfico de influencias y otras conductas inmorales que durante años han sumado: sí, hablo de Alito, Döring, Moreira y Añorve, los ídolos de don Gómez Leyva.
Lo que escribe Ciro Gómez Leyva lo piensa buena parte de la comentocracia. Ni duda cabe, el odio aniquila la objetividad y hasta la ética porque, está bien, se vale tener preferencias políticas diferentes a la 4T, pero ¿elogiar a todos esos forajidos? Por favor, querido Ciro, no te juntes con tales tipejos, te van a ensuciar… y a robar lo que traigas en la bolsa.