No fue la intención de la presidenta Claudia Sheinbaum el mostrar las limitaciones del vecino y “amigo” del norte, pero el contraste entre una mandataria que se desempeña con seriedad, resultados y el personaje de marras, son notorias.

Mientras la presidenta mostró y demostró resultados durante los poco menos de dos años de gobierno, Trump sigue aplicando la bola de demolición a su cada vez más maltrecha economía y corroído tejido social.

Ahora, los “genios” del régimen estadounidense han decidido atacar nuevamente a Irán, cometiendo nuevamente crímenes de guerra al atacar una boda con saldo de más de 60 muertos y heridos, incluyendo niños, con la esperada respuesta por parte de la República Islámica, que prácticamente está terminando de limpiar países aledaños cómo Jordania y Baréin de bases militares coloniales estadounidenses.

Trump seguirá destruyendo, con la complicidad y el silencio de los demócratas, la economía estadounidense y buena parte de la mundial, justo a tiempo para las elecciones intermedias del 2 de noviembre. En cualquier lugar civilizado el presidente yanqui enfrentaría juicios por corrupción y abusos, pero el sistema estadounidense no está hecho para eso.

Tenemos la suerte de tener una presidente seria en medio de una época caótica y letal de la geopolítica mundial. ¿Estarán a la altura de las circunstancias otros miembros de su gabinete?