Mientras Sheinbaum apuesta a la ciencia, como eje prioritario, los resultados comienzan a fluir. Inclusive, el mensaje es muy claro: llevar a la nación a otras latitudes. Estamos muy cerca de alcanzar los objetivos que la presidenta constitucional se planteó, gracias a las transformaciones importantes que ha experimentado la innovación en un mundo globalizado y adaptado al contexto multicultural. La meta es lograr el nivel ideal de una economía en pleno crecimiento y, lo más relevante, con una capacidad productiva que nos posibilite aumentar los ingresos, generar empleo y seguir progresando para mantenernos competitivos. Es cierto que, desde la instauración del Plan México, nuestro país ha alcanzado objetivos que indudablemente son motivo de orgullo. Para ser más precisos, solo es necesario mirar el amplio catálogo de productos que se producen aquí. Eso, que es solamente un síntoma de nuestra actitud, comienza a tener un impacto significativo.

Uno de los aspectos del gobierno que más me ha impresionado es Hecho en México. Todo eso, que nos llena de orgullo, es también una ventaja sin igual o, para ser más preciso, un escaparate para distinguir áreas de oportunidad, ya sea para consumo individual o sistemas que nos apoyen en el cumplimiento de nuestras necesidades. Y teniendo en cuenta que esto es parte de las políticas públicas a nivel federal, es doblemente digno de reconocimiento saber que- en un futuro cercano- se implementarán acciones que están siendo planeadas, elaboradas y ejecutadas por los mexicanos.

De acuerdo con quienes tuvieron la oportunidad de probar su motor y su capacidad, la experiencia fue extraordinaria porque mejorará las distancias y los tiempos. Así, por consiguiente, esa práctica de continuar fomentando el talento mexicano, si se puede expresar de esta manera, empieza a ser no únicamente un indicativo de que se está laborando, sino también de que son campos favorables para elevar la calidad de vida de muchas familias que, tras todo esto, producen piezas e incluso los más mínimos detalles con la finalidad primordial de impulsar y abrir oportunidades para la exportación. Asimismo, todo esto conduce a atributos que están sujetos a regulaciones constitucionales y fiscales.

Es indudable que la puesta en marcha del primer camión producido por trabajadores mexicanos será un gran éxito gracias a esas medidas de regularización. Ahora mismo estamos hablando de Taruk. Exactamente, la Ciudad de México será la primera en poner en marcha ese medio de transporte para el público. El anuncio importante que hizo Clara Brugada, la jefa de Gobierno me causó felicidad. Primero que nada, no se trata de esas noticias cotidianas que aparecen en los medios, sino más bien lo contrario: son componentes fundamentales que están estableciendo un importante precedente.

Claro que sí, esto también es un estímulo a nivel nacional que ayudará a mejorar los costos y disminuir el impacto en el medio ambiente. Además, contribuirá a generar puestos de trabajo, porque cada accesorio y componente se fabrica en México. La magnitud de lo que esto provocará será tan elevada que, en el mejor de los escenarios, se convertirá en la punta de lanza para continuar con la visión de cerrar la brecha de desigualdad. Pronto, además de la Ciudad de México, veremos a Taruk en otras ciudades importantes como Morelia, Michoacán, especialmente, aquellas que se están adaptando a los cambios en la movilidad.

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Esto ocurre porque otro de los propósitos de este proyecto es disminuir el gasto en transporte, especialmente para las personas mayores y los estudiantes. Por ende, si las circunstancias lo permiten o es necesario, este medio de transporte podría contar con una distribución extensa gracias a una estrategia apropiada. Ahí está, indudablemente, la importancia principal porque estaremos hablando de exportaciones que, por la política, ayudarán a esos rasgos inherentes a los que nos referimos en los fragmentos de esta columna. Imaginemos a Taruk, un camión completamente eléctrico, adentrándose en mercados de otros países. Eso sería fantástico. Sin duda, eso es parte de las políticas que se definieron en el Plan México o, simplemente, en la insignia Hecho en México. La finalidad es promover un plan para extender nuestros productos a otras zonas geográficas con el respaldo del Consejo Coordinador Empresarial. En síntesis, todo esto es fundamental, particularmente si tenemos a nuestra disposición una gran diversidad de recursos naturales.

El objetivo, en concreto, es maximizar las ganancias para que se desarrollen empleos y oportunidades a la vez, lo que mejoraría la calidad de vida de las familias. Y cuando cumplimos con las demandas de otras naciones, es obvio que nuestros productos tienen ese efecto porque, además del objetivo, son elaborados con tecnología, calidad e innovación. Los equipos y compañías que han tomado parte en estas iniciativas merecen sin duda el reconocimiento, sobre todo por haber elevado la reputación de Hecho en México, eso sí, con su patente exclusivamente en los mercados.