Que prisa tenía Gerardo Torrado para que Alejandro Zendejas cambiara de la Federación de Estados Unidos a la de México, de hecho hasta un mensajero mandó al estadio Corregidora para que le firmara el documento en pleno partido de Liga MX entre América y Gallos Blancos.

Los optimistas, los bien pensados, le dieron la lectura que esa prisa por firmarlo era porque Gerardo Martino lo quería llevar a la última gran gira antes del mundial de Qatar, que por su buen momento futbolístico era el momento de formalizar su situación y hacerlo “mexicano” futbolísticamente.

Pues no, ni una ni otra, la maldita prisa que tenían los directivos era porque sabían que ya habían metido la pata hasta el fondo, y que la única manera de solucionarlo era que Zendejas les firmara una cartita de cesión de derechos federativos. Ingenuos, pero sobre todo una alarmante negligencia por parte de quien ya no está más en la organización, Gerardo Torrado Díez de Bonilla, el otrora director general de la Comisión de Selecciones Nacionales.

Torrado se fue, pero el castigo era inminente por no poder actuar a tiempo y por dejar que alineara en varios partidos de la selección mexicana sabiendo que al haber sido parte de la selección de Estados Unidos en un torneo oficial, estaban actuando de manera incorrecta, pero al mero estilo del “ahí se van” permitieron que el hoy jugador del América fuera seleccionado nacional mexicano, insistimos, sabiendo del riesgo.

Alejandro Zendejas

Monumental ridículo, terrible actuación directiva ante los ojos del gran jefe Yon de Luisa, que además de que durante su administración la selección mexicana de futbol perdió tres partidos consecutivos contra Estados Unidos, que las selecciones pre olímpicas no clasificaron a París 2024, que la femenil fue eliminada para el mundial de Nueva Zelanda y que en Qatar se vivió la humillación más grande en 44 años al no clasificar a los octavos de final, ahora súmenle este lamentable, terrible castigo, que tal vez en lo deportivo no pegue, pero que sin duda, en lo operativo y en imagen, es grotesco.