Estimado doctor Krouham, estimado colega:

Por medio de la siguiente carta pública me dirijo a usted para comentarle sobre los videos que aparecen en la página de Instagram de mi teléfono celular acerca de los tratamientos a base de “medicina funcional”, que usted pregona como fundador.

En primer lugar, desde un punto de vista gramatical, toda la Medicina en su conjunto es funcional. Porque funciona, no se puede hablar de una medicina en específico que sea funcional y la demás no.

En segundo lugar, si los productos que ustedes ofrecen como parte de su “medicina funcional” con ingredientes que tantos beneficios aportan para el organismo como lo aseguran en sus videos, realmente lo hacen, deberían dar a conocer dichos ingredientes a nivel mundial, científico y médico, ya sean de origen natural como sería de obviedad; o si son sintéticos también, en beneficio de la humanidad, tal como lo hizo Alexander Fleming, en 1928, al publicar que la penicilina funciona como antibiótico, a pesar de ser un elemento natural, y sin ningún interés económico hasta la fecha.

Debo suponer que por normatividad nacional tanto de la Secretaría de Salud como de la Cofepris sus productos deben especificar en la etiqueta los ingredientes que contienen y sus equivalencias. Pero si de alguna manera utilizan otras sustancias o elementos como excipientes, o incluso, como saborizantes, deberían divulgarlo, porque quizá éstos últimos sean los que realmente proporcionan el beneficio funcional que ustedes aseguran.

Sin otro particular por el momento, le envío un cordial saludo.

Atentamente, Doctor Alberto Halabe Bucay.