Estimado contador Juan Antonio:
Por medio de un malentendido en una de sus agencias automotrices a donde asistí para realizar el servicio preventivo de mi automóvil, me enteré de su puesto, y decidí compartirle una propuesta muy relevante.
Para empezar, hay que reconocer que las empresas automotrices ocupan el tercer lugar en la pirámide económica mundial, después de la industria farmacéutica y de las compañías de seguros.
Es tan importante el ingreso económico de las empresas automotrices, que, en los Estados Unidos, cuando se presentó una crisis económica bastante crítica durante el gobierno del presidente Barack Obama, fueron las que la estabilizaron primordialmente.
En segundo lugar, tratar de responder una pregunta que nos hacemos todos en México:
¿Por qué si en nuestro territorio se arman tantos automóviles, camionetas y camiones de diferentes compañías extranjeras, sobre todo en el norte de México, no armamos nosotros nuestros propios automóviles? Y como lo sabemos, esto ocurre gracias a la gran capacidad de los mexicanos para armar automóviles, y de la muy baja aportación que reciben en nuestro país como salario, comparado con el que recibirían en los países de origen de las compañías automotrices en cuestión.
Además de considerar que los metales con los que se arman dichos automóviles, camiones y camionetas provienen en gran parte de nuestras minas, sobre todo, el acero, y ahora con los automóviles eléctricos, el litio también.
Si logramos esta propuesta, tomando en cuenta la que ya realizó nuestro gobierno con el proyecto Olinia, pero sin tintes políticos, más bien retomando su principio ideológico de fabricación de automóviles, camionetas y camiones nacionales, lograríamos abaratar sus costos en México muy considerablemente, y de los servicios de mantenimiento y reparación de los mismos, logrando ese auge económico del que hemos soñado desde que Luis Echeverría Álvarez fue presidente (o antes, pero yo no había nacido), considerando el liderazgo económico de las empresas automotrices, que hasta ahora, el 95% de ellas son extranjeras, y seguramente sus países de origen, incluyendo a Estados Unidos, Alemania, Francia y Japón, reciben un porcentaje muy alto por su presencia en México.
Le agradezco su atención, saludos cordiales.
Atentamente,
Doctor Alberto Halabe Bucay.


