El respaldo total del régimen de Trump a Israel y el sionismo durante los últimos meses del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza terminó por resquebrajar los últimos rescoldos del derecho internacional representados por organismos cómo la ONU.

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Netanyahu defendió su genocidio y se jactó que “van a ganar” en su agresión unilateral, respaldada por Estados Unidos, contra el pueblo palestino.

Aunado a sus dos fallidos ataques en el transcurso de un año, contra la República Islámica de Irán, en donde se masacraron cientos de niños inocentes, incluyendo más de 160 niñas en una escuela primaria en un objetivo “elegido” por la asesina inteligencia artificial estadounidense, el hecho de que Israel aún sea considerado parte de cualquier organización de los pueblos del mundo es más que una ofensa, es un crimen, una obscenidad.

Mientras que un criminal de guerra se pavonea con todo y una orden de detención en su contra por parte de organismos internacionales sin poder y sin legitimidad, ante la pasividad de payasos cómo el alcalde Mamdani de Nueva York, quién hizo campaña promoviendo un arresto de Netanyahu por sus probados crímenes contra la humanidad, pero que bajó la cabeza ante la presencia del criminal en la ciudad que presuntamente “gobierna”.

Ante el repudio de la mitad de las delegaciones que abandonaron el recinto de la ONU durante el satánico discurso del nacido Benjamin Milekowsky, un miembro de la delegación israelí recorrió el salón de la ONU tomando nota de qué países abandonaron la sala durante el discurso de Benjamin Netanyahu, cómo puede observarse en este video:

¿No existe alguien que pueda ponerle un alto a las amenazas y los asesinatos de estos criminales?