Trump y su gabinete de “halcones” cobardes (chickenhawks) se encuentran en serios aprietos en sus guerras múltiples, principalmente en los frentes de Irán y Ucrania.

En pleno funeral del guerrerista siempre sediento de sangre para defender a Israel, Lindsay Graham, fallecido hace unos días, Trump alternó entre sus habituales improvisaciones fuera del script que le dieron para “honrar” al difunto porrista de genocidios, que poco se concentraba en atender los asuntos de sus constituyentes.

Aún así, ente bravatas y comentarios vulgares en su red social Truth Social, la realidad es que Trump y su régimen están atrapados sin salida. Después de una “ofensiva” de varios días contra Irán, comenzada por ellos mismos después de hacer trizas el “memorandum de entendimiento”, tuvieron que pausar sus ataques este fin de semana ante la cruda realidad material de que sus reservas de misiles y otros armamentos están a punto de agotarse. Vaya ironía. Mientras Estados Unidos está en su posición geopolítica relativa más débil de su historia, narcopolitiquillos fachos de América Latina le entregan la llave de sus países al corrupto régimen estadounidense actual a cambio de migajas.

Pero sin desviarnos del tema, por más que grite y pataleé, Trump no puede manipular la realidad de que se está quedando sin armas y sin reservas estratégicas de petróleo ante sus ataques a tontas y locas, arteros y traicioneros, contra Irán y ¿todo por qué? Por defender a su enclave colonial de Israel, asi como lo hizo hasta su último y demoníaco aliento Graham y así como hacen muchos miembros de su gabinete.

Y así, son armas, sin municiones, sin petróleo y son combustible, con el repudio de gran parte del planeta, enfrentará Trump las próximas elecciones intermedias de EU, (si es que estas se llevan a cabo). Está atrapado sin salida.