DESDE EL SEXTO SOL
Miro la máquina llena de luces, colores brillantes, señalizaciones, manzanitas y peras que sonríen afectuosos a los novatos, palancas y botones que se me hacen difícil de manejar, prefiero un tráiler y no, no me animo, el casino no me jala, no es tan potente como las luces del cabaret.
Le llaman máquina traga perras y tenemos un problema: no entiendo cómo jugaría y no me gusta perder, así que me siento tranquila, mi carrera de ludópata será trunca en mi expediente, aunque eso no significa que no sea la mejor en dar jaque mate en ajedrez o aventurarme en apuesta en dominó o cartas.
¿Quién no ha jugado juegos de mesa con amigos o familiares y ha ganado o perdido unos pesos?
Pero aquí estoy en el casino más famoso de México, en Polanco, con los profesionales que han ganado los premios más altos en las apuestas de máquinas, en Blackjack, en las rifas y que son, amables y divertidísimos, creo que a mí, me va a doler más si pierden esta noche.
Son muy empáticos, te hablan del significado de ganar y perder y que si asisten al casino, es porque ganan, no sólo dinero, sino nuevos amigos y mucha fortaleza, para tener esta vida lúdica, de riesgo, de adrenalina total. Y no son egoístas, pues me enseñan los trucos y secretos para ganarle a la máquina, que es muy difícil de usar si eres novato.
Me piden a cambio no convertirme en ludópata: “nosotros ya lo somos” me dicen y sueltan la carcajada.
No quiero mi primera vez con la máquina, la veo cómo mi enemigo.
Iniciar un juego es perder dinero, aunque sea poquito o ganar mucho, si es la noche de tu vida, me dicen.
Muchos han tenido la noche de su vida en el casino y no se han retirado, lo que significa que también han perdido mucho.
Me gustaría aprender a usar la máquina, sólo por inteligencia, el riesgo es muy alto y los apostadores de verdad, me dicen, el mejor consejo es que no la prendas, te puedes llevar todo lo que da el casino esta noche y nos dará gusto, pero así empezamos todos.
También me cuentan que sí están conscientes de ser apostadores, pero que no manejan locura en el casino, nunca han apostado dinero que ponga en riesgo su economía familiar o su estabilidad emocional.
No creo en la máquina y dejo a los verdaderos apostadores vivir su hazaña.
Y al final, sonrió mucho, en el casino que es la vida, llevo todas las apuestas, ganadas.
Twitter: @RocioSesma | Correo: Rociosesmaverde20@hotmail.com | Blog: Soldesoles.blogspot.com





