-¿Podemos hablar?
-Sí, claro, aunque no me gusta ni usted ni el español, haré lo posible.
-Sabe, entre los mexicanos hay quienes entendemos aunque no aceptamos mucho de lo que hace.
-A ver, adelante.
-Sí. Entendemos que quiera devolver la grandeza a su país y que para ello tenga que forzar cambios en múltiples correlaciones, ya sea arancelarias, migratorias, energéticas o criminales…
-En efecto, durante años se han aprovechado de nosotros y es mi mandato acabar con eso y voltearlo en favor del pueblo americano. Tan simple como eso.
-Sí, sí. Lo que no entendemos son los métodos tan agresivos que usa y el grave extremo de las guerras que prometió no emprender, incluso puede resultar contraproducente… ¿o no?
-Depende muchacho, de la información y apoyos de que dispongas, las circunstancias y los resultados que están a la vista, en Venezuela o Medio Oriente, incluso en Ucrania, vamos avanzando sin duda.
–Pero, digamos…
-Cuál pero, amigo, Irán no será Irak, Afganistán o Vietnam, para nada, hemos aprendido lecciones y hoy tenemos más inteligencia y fuerza.
-Bueno, pero, ¿así de fácil? Se le está complicando la economía nacional, avanza el disenso, se acerca el Mundial de futbol y las elecciones de noviembre, ¿acaso no le quita el sueño? ¡Puede perder, Sr. Trump!
-Perder no es una opción para mí, ¿señor…?
-Sí, Ávila.
-Claro, ustedes quisieran que yo perdiera y terminar con lo que creen que es una pesadilla pero es la realidad, abran los ojos, ¿o acaso quieren narcoestados interamericanos gangrenados, mientras los chinos y rusos se apoderan del mundo? ¿Quiénes somos? ¿Occidentales? Liberales? ¿Comunistas? ¿O acaso ustedes son todos indígenas y afros? ¿Dónde quedó su buen mestizaje, sus criollos y sus buenos hispanos?
-Sí, pero no levanté la voz…
-Nada de peros, amigo, aquí hay que definirse. Recuerden sus propias transformaciones: o que su Benito Juárez no les enseñó que en estas hay que jugar todo o nada, conmigo o contra mí, y más ustedes que tanto nos deben, sin nosotros hablarían francés desde hace más de un siglo y de seguro el mundo sería otro. ¿A qué juegan?
-Bueno, pero si a esas vamos a qué juegan ustedes que compran tanta droga y venden tantas armas, eso también nos gangrena.
-Eso lo arreglaremos, desde luego, pero antes hay que meter mano a las fuentes del mal y esas están en el Sur y el Oriente, no en el Norte y Occidente. ¿Está claro?
-No, bueno…
El sol entró por la ventana y un ligero temblor me hizo emerger de tan profundo sueño.
Alcance a ver borroso a Trump ponerse el cinturón de seguridad del Air Force One que estaba por aterrizar.
Ante una burlona taza de café, procedí taciturno a documentar este sueño imprevisible.



