Ofelia, de 16 años de edad, salió del hospital en octubre del año pasado, después de meses de luchar contra un cáncer terminal –un rabdomiosarcoma etapa 4, muy poco común– para pasar unos días tranquilos con la gente que más quería. Parecía que por fin tendrían un fin de semana de calma, pero al día siguiente su mundo se derrumbó.

Su papá Rubén, que llevaba más de 20 años en Estados Unidos trabajando duro para mantener a la familia, fue detenido por el ICE justo cuando salía de trabajar en un Home Depot, cerca de Chicago. Los agentes lo llamaron por su nombre, y cuando intentó subirse a su camioneta, uno rompió la ventana y otro incluso amenazó con un arma. La camioneta se quedó ahí, con la ventana rota. A Rubén se lo llevaron, sin decir a dónde.

Pese a su corta edad y el desgaste de su cuerpo físico debido al tratamiento médico, Ofelia no se quedó de brazos cruzados. Apenas unas horas después, publicó un video en redes sociales contando lo ocurrido. Con una fortaleza que dejaba boquiabiertos a todos, habló de lo trabajador que era su papá –“se levanta temprano y no se queja nunca, solo piensa en nosotros”– y denunció lo injusto que es atacar a familias que solo buscan tener una vida digna.

El video se volvió viral rápidamente, recibiendo apoyo de todos lados. Pero no solo se quedó en palabras: a través de su profesora, que le daba clases en casa mientras estaba enferma, armó una campaña en GoFundMe para pagar los gastos de los abogados. Además, denunció que ni siquiera sabían dónde tenían a Rubén, llamaban y les cortaban la llamada, y no aparecía en ninguna lista del ICE como debería ser. “No quieren que lo encuentre, pero lo voy a hacer”, dijo con toda la determinación de la que era capaz.

El gobierno dijo que Rubén tenía infracciones de tránsito y que había intentado huir, pero poco después una jueza decidió liberarlo bajo fianza. ¿El motivo? Habían violado sus derechos al no darle una audiencia de fianza como establece la ley.

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Rubén pudo estar con Ofelia en sus últimos meses, cuidándola como ella lo había hecho por él. Y justo tres días antes de que ella falleciera, un juez confirmó que se cancelaría la orden de deportación de Rubén, así que ya puede quedarse legalmente en el país.

Ofelia no pudo ganar la pelea contra el cáncer, pero sí logró que su papá se quedara con su familia... y dejó una historia que recuerda que detrás de las políticas migratorias hay seres humanos con corazones y sentimientos.

Al derecho y al revés…

La política migratoria de Trump, a todas luces inhumana, ha dejado un sinfín de historias dignas de admiración, personas con una resiliencia a prueba de todo, seres humanos para los cuales rendirse no es opción.

Desde el fallecimiento de Ofelia Torres, la comunidad de Chicago y personas de todo Estados Unidos han mantenido viva su memoria y continúan apoyando a Rubén Torres y su familia en diferentes frentes.

La campaña de recaudación de fondos superó las expectativas, pues las donaciones llegaron desde más de 30 estados. El excedente de los fondos se destinará a cubrir los gastos médicos aún pendientes de la joven y a crear una beca en su nombre para estudiantes inmigrantes que enfrentan dificultades por motivos de salud o situación migratoria. Además, varios despachos legales han ofrecido sus servicios de forma gratuita para acompañar el proceso de solicitud de residencia permanente de Rubén y asesorar a otras familias inmigrantes en situaciones similares.

Con todo lo que logró Ofelia a su corta edad es imposible que la olvidemos. Gracias por esa lucha. Descansa en paz.