El pasado domingo 22 de febrero fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, un peligroso delincuente, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
No fue un momento sencillo. Hubo bloqueos carreteros, violencia, afectaciones a comercios, clases suspendidas ayer lunes, noticias falsas y, sobre todo, lo que más duele, murieron en cumplimiento de su deber veinticinco elementos de la Guardia Nacional.
Negar que en este momento, mientras escribo estas líneas, hay familias que deberán reponerse a la pérdida de un ser querido, sería deshonesto, incluso cruel.
Hemos normalizado la violencia a niveles que nos duelen y nos asombran. Tanto así que nos atrevemos a criticar que a un general de la talla de Ricardo Trevilla se le quiebre la voz al dar el pésame a las familias de sus compañeros caídos.
Y es que hay momentos en los que la emoción se hace presente, sin importar el uniforme o el cargo. Lo que vimos ayer en Palacio Nacional fue la manifestación de que para él no se trataban de cifras en un balance, sino de hermanos con quienes compartió entrenamientos, risas, miedos y la responsabilidad de cuidar a un país, de cuidarnos a todos y todas. Ellos, que ya no están, dejaron un vacío irreemplazable: es una familia que pierde a un padre, a un hijo, a un hermano; es una ausencia que se siente en las filas, en las mesas de una comida y en los planes para cuando termine la misión.
Sin embargo, no faltó quien criticara el dolor. Lo más absurdo, no faltó quien se riera del dolor, quien dijera que fingía.
Yo pude ver, ayer en la mañanera, a un grupo de servidores públicos comprometidos con los mexicanos y las mexicanas y a una presidenta firme, sensible, responsable. Claudia Sheinbaum nos representa, no cabe duda.
A México se le respeta...
Elon Musk tenía que regar el tepache, como decimos en mi rancho cuando alguien la riega, mete la pata, pues.
No sé qué pasaba por la mente del magnate cuando insultó la inteligencia de la presidenta y criticó el operativo del domingo.
No retomo lo que dijo por respeto a nuestra mandataria, porque sí, a México se le respeta, como lo dijo Luisa María Alcalde, quien, en tono firme arremetió contra Musk por andar diciendo barbaridades en sus redes sociales. “Quiere desinformar y desacreditar”, dijo y le aconsejó utilizar su red social para hacer campaña en contra del uso de sustancias nocivas. Mala idea no es. Lo malo es que por lo visto el magnate reacciona con el hígado, por machismo, por ignorancia o por necedad.
No solo Alcalde levantó la voz, varios morenistas salieron en defensa de Sheinbaum. ¿Quién podría aplaudir los dichos de este señor?
Al derecho y al revés
Las organizaciones delictivas, que pensaban que México era un paraíso para seguir creciendo y arrebatando vidas, están viendo una realidad distinta: nuestro país tiene unas Fuerzas Armadas de primer nivel y un pueblo que quiere paz, no violencia.
Sin embargo, hay otro tipo de pérdidas, también lamentables: las económicas.
Este domingo circularon imágenes de autos incendiados, de comercios saqueados, de ciudades paralizadas. Y cuando ciudades, pequeñas o grandes, se paralizan, el dinero tampoco se mueve.
Hay pequeños comerciantes que si no salen a vender un día, no comen, o no pagan la renta o no compran la medicina, o no pagan la mensualidad del carro incendiado.
Es importantísimo no perder de vista este desastre porque, si bien es necesario abatir el crimen, no debemos ignorar a esas familias que viven en la zozobra de no saber si ese día tendrán que bajar la cortina del micronegocio que es su único sostén.
Hoy estamos ante un México que lucha contra el crimen, pero que también necesita avanzar en materia económica.
¿Habrá apoyos gubernamentales para esos comerciantes ? ¿Algún tipo de seguro para quien perdió su vehículo? Ya veremos…



