En el informe del alcalde priista de Monterrey, Adrián de la Garza, estuvieron Felipe Calderón y lo que queda de Vicente Fox. Los panistas asistieron atraídos por la posibilidad real de que Adrián —postulado por el PRI y el PAN— gane la gubernatura de Nuevo León.
Curioso: estuvieron los dos expresidentes panistas, pero ninguno de los tres expresidentes priistas vivos —o tontos, pero todavía respirando—: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto.
Fox y Calderón buscan aliados para reconstruir la oposición a Morena. ¿Reconstruir? Es incorrecto decirlo así, ya que la izquierda, desde que llegó al poder en 2018, no ha enfrentado oposición de ningún tipo. Entonces, más bien pretenden desarrollar una fuerza política capaz de retar a la 4T.
Calderón sueña con encabezar un bloque opositor basado en cuatro entidades federativas norteñas: dos encabezadas por el PRI, Coahuila, con Manolo Jiménez, y Durango, con Esteban Villegas; y, posiblemente una tercera priista, Nuevo León el próximo año con De la Garza; más Chihuahua, del PAN, con Maru Campos, pero en mi opinión sin posibilidades de conservar la gubernatura en 2027.
Sueño guajiro de Calderón. Anda don Felipe sin brújula intelectual, quizá porque decapitaron su estatua. La clásica masturbación mental.
De los gobernadores priistas norteños, en el informe de Adrián solo estuvo Villegas, que gobierna un estado de menor peso económico y demográfico que Coahuila. Don Manolo Jiménez no apareció.
¿Por qué no estuvo Jiménez? Quizá se lo impidió algún bautizo o una boda. O acaso simple y sencillamente andaba de parranda y le dio flojera realizar un trayecto en carretera de menos de una hora. Monterrey está muy cerca de Saltillo.
Existe otra posibilidad: que haya llegado al evento y, al ver a Fox y Calderón y otros panistas, como Xóchitl Gálvez y Ricardo Anaya, además de las esposas de los expresidentes del PAN, Margarita Zavala y Marta Sahagún —aquella, uf, inolvidable por lamentable compañera del ranchero guanajuatense—, entonces haya dicho Manolo: “pura madre que me quedo. Esta es una reunión de la oposición nacional a la presidenta Sheinbaum, y así no juego”. Y se haya dado la vuelta y regresado a Saltillo.
En el evento del alcalde priista de Monterrey hubo mucha gente del PAN: Fox, Calderón, Martita, Margarita, Fernando Canales Clariond —buen gobernador, digo, comparado con los impresentables Samuel García, el Bronco Rodríguez, Rodrigo Medina, Benjamín Clariond (el primo nada lúcido de Fernando) y Nati González Parás—.
Del PRI estuvieron solo figuras menores como Alejandro Alito Moreno. ¿Por qué no acompañaron al priista Adrián de la Garza los expresidentes priistas?
Quizá Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto entendieron que mejor no deben participar en una oposición radical a la 4T.
Zedillo los debe haber disuadido. Varias veces intentó desprestigiar a la 4T y a la presidenta Claudia Sheinbaum. Reapareció en el debate político con textos y entrevistas en Letras Libres y Nexos.
Sheinbaum le respondió recordándole, entre otras cosas, el Fobaproa, la privatización de los ferrocarriles y la autoritaria reforma a la Suprema Corte realizada durante su gobierno. El revire de la presidenta dejó muy mal parado a Zedillo. No es pieza Zedillo para Sheinbaum.
El caso es que Zedillo no estuvo en el informe. De seguro lo invitó Paco Cienfuegos, estratega principal de De la Garza. Y tampoco estuvo su acólito mayor, Liébano Sáenz. Ni llegó Guillermo Ortiz, exsecretario de Hacienda, quien recientemente trató de cuestionar los resultados económicos de la 4T, solo para que le respondiera y lo noqueara Édgar Amador, titular de Hacienda de Sheinbaum.
¿Peña Nieto? Este ha decidido llevar la fiesta en paz y seguir disfrutando la vida loca en Madrid y en el Caribe.
Carlos Salinas, quien ya tiene la nacionalidad española —traidor: la obtuvo después de haber dejado la presidencia de México—, no quiere problemas. Sabe que algunas de sus acciones podrían no haber prescrito. Por eso no da la cara.
O tal vez Peña Nieto, Zedillo y Salinas simple y sencillamente consideraron demasiado cansado viajar a Monterrey desde Madrid, Londres o Connecticut.
Dinero para viajar les sobra, aun en aviones privados. Pero la hueva y, sobre todo, el miedo los paralizan. Son muy ricos, a pesar de que nunca han tenido negocios productivos que expliquen la vida de potentados que se dan. Deberían investigarlos —al menos por pura curiosidad— la fiscal Ernestina Godoy, el secretario de Seguridad Omar García Harfuch y el titular de la UIF Omar Reyes Colmenares.
El hecho es que solo andaban en el informe de Adrián de la Garza los expresidentes panistas, quienes se equivocan si piensan que el alcalde de Monterrey, en caso de ganar las elecciones de gobernador de Nuevo León, se prestará a jugarle las contras a la presidenta Sheinbaum.
No es tonto Adrián. Ha luchado toda su vida política por llegar a la gubernatura. Ahora tiene una oportunidad importante para llegar a la meta, particularmente por el desprestigio del gobernador Samuel García, quien insiste en hacer candidata a su esposa, Mariana Rodríguez.
¿La candidata de Morena? Clara Luz Flores luce abandonada. Le han dado la espalda los partidos aliados, PT y Verde. Pero, sobre todo, no se ve que la apoye la estructura nacional morenista. Así difícilmente será competitiva.
En el evento de Adrián, el saludo a los invitados especiales duró media hora. Había empresarios de primer orden, además de los mencionados panistas y priistas de otros lugares de México.
Ese es solo un dato que explica que Adrián sea el favorito para triunfar. ¿Si gana le hará caso al turulato Calderón? No lo creo. No le convendrá a Adrián hacer una campaña de oposición contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Adrián peleará los votos a Mariana Rodríguez y a Clara Luz Flores, y nada más. No tiene por qué enemistarse con la mandataria. No lo hará por dos razones.
Primera. Si gana, tendrá que gobernar durante tres años coincidiendo con el gobierno de Sheinbaum, y un estado como Nuevo León es ingobernable sin buena relación con la presidencia de México.
Segunda razón. La persona que más votos ha recibido en una elección en toda la historia de Nuevo León es Claudia Sheinbaum Pardo, con 1 millón 56 mil 501 votos en la presidencial de 2024.
La medalla de plata es de Jaime el Bronco Rodríguez, con 1 millón 20 mil 552 en la elección de gobernador de 2015. La de bronce: Samuel García, con 786 mil 808 votos en 2021. Y cuarto lugar, Andrés Manuel López Obrador, con 746 mil 944 en la presidencial de 2018.
Mal negocio sería para De la Garza retar a la persona más votada en toda la historia electoral de Nuevo León, Claudia Sheinbaum.
¿Colaborará Adrián con el proyecto —loco, maquiavélico o inocente— de alguien como Felipe Calderón de intentar construir desde el norte una oposición a la 4T? No lo creo. No le conviene. Y en política la conveniencia —el pragmatismo— manda.



