México.- Para Sofía Pérez fue “un infierno” trabajar en un crucero de la compañía Princess.
Esta empresa ha levantado polémica, por las circunstancias en las que en uno de los cruceros murió el chef Eduardo Sánchez Lira Smith, quien supuestamente se suicidó.
En entrevista con el equipo de Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, Sofía Pérez, exempleada recordó que las condiciones laborales en las que la contrataron no se cumplieron una vez que inició su trabajo, incluso la empresa no le quiso entregar sus papeles en el momento en que pidió ayuda para bajarse del barco.
Retiro de visa y pasaporte
La joven relató que inició su proceso para entrar a trabajar en los cruceros Princess en 2012. Pasó exámenes, una entrevista, además de exámenes médicos, mientras que en la Ciudad de México, con la empresa no se firmó ningún contrato.
"Aquí no firmé nada, después yo viajé a Miami cuando me asignaron barco y ahí empezaron las inconsistencias", comentó.
Recordó que al estar en el área de embarque para subirse, no estaba registrada en el barco.
Dijo que le señalaron que subiera, que el tema se arreglaba arriba y una vez al interior del barco, el primer filtro fue el retirarle visa y pasaporte.
"Tuve un primer conflicto porque me habían comentado que en las cabinas, estaban divididas por mujeres y hombres para dormir, cuando me subo y me asignan una para dejar mis cosas y poder iniciar el proceso, me llevan a una cabina donde está un filipino, y yo decido no quedarme", indicó.
Sofía Pérez quien en ese momento tenía 23 años indicó que le habían prometido una gerencia de un restaurante, sin embargo, le asignaron el área de room service.
Contó que le pidieron tener paciencia y que en cualquier momento le cambiarían de asignación, aunque con la persona que se entrevistó le dijo que en el momento en que quiera ascender, "su cabina es la número tal y está el tal sitio".
Droga y prostitución en el bar para empleados
La joven comenzó que al llevarla a conocer el área del bar para empleados, constató que ahí se maneja droga y prostitución.
"En el bar se maneja droga y se maneja prostitución de niveles exagerados, de cosas que yo nunca había visto antes; en el bar de empleados dentro del crucero, yo vi gente drogándose y otras personas que ofrecen sus servicios", comentó.
No te vas a bajar
Sofía dijo que al ver esa situación regresó a su cabina y al siguiente día buscó tener comunicación con su familia para que la ayudaran salirse del barco, por lo que un conocido en Estados Unidos les prestó ayuda a sus padres porque no podían contactar a la empresa.
Agregó que sus padres no encontraban su registro en ningún barco; posteriormente la persona de Estados Unidos la ayudó ejerciendo presión para que la dejaran bajar.
"Los primeros días seguí trabajando, ya después nada más me dejaron en la cabina, el ambiente se volvió muy pesado, obviamente por la presión que se empezó a ejercer por parte de las personas en Estados Unidos que estaban ayudándome", comentó.
Luego de una semana le dijeron que se bajaría del barco, pero sin entregarle sus papeles, luego de una discusión le entregaron sus papeles y pudo bajar del crucero.
Sofía comentó que en el lugar vio a otros jóvenes desengañados del trabajo, quienes le dijeron que al lugar le decían el "infierno".
Cuando por fin pudo abandonar el barco, le sugirieron demandar a la empresa, pero la joven y su familia decidieron que no harían nada, "pero ahora que yo escuché el fin de semana pasado la historia de este chico, de este supuesto suicidio, supe que no me podía quedar callada, que la gente tenía que saber qué pasaba allá arriba y tomar cartas en el asunto".
El extraño “suicidio”
El relato de Sofía se da en el marco del aparente suicidio del joven guanajuatense Eduardo Sánchez Lira Smith, de 21 años de edad, quien en febrero abordó un vuelo a Los Ángeles, Estados Unidos, para integrarse como chef a la tripulación de uno de los cruceros de la compañía Princess.
Al igual que Sofía, el joven también pasó por exámenes médicos y psicológicos completos, vacunas, conocimiento del inglés; incluso, bajar algunos kilos de peso. Luego de que cumplió con todo, por fin fue aceptado.
El 9 de marzo, cuando se encontraba a bordo del barco “Island Princess”, a punto de partir del puerto de Colón en Panamá, Eduardo fue encontrado muerto dentro del camarote que compartía con uno de sus compañeros de trabajo.
A más de cuatro meses de ese hecho su familia, amigos y maestros siguen incrédulos sobre las circunstancias de su muerte.
Tanto la empresa como el ministerio público de Panamá manejaron la muerte como un suicidio.
Se dijo que el joven chef se colgó de los barrotes de la litera del camarote donde dormía.
Pero sus padres rechazan de principio a fin la historia que les fue contada sobre su muerte por varias razones.
Dijeron que existe una serie de vacíos en la información dicha por los representantes de la empresa, comentarios de compañeros de Eduardo en el crucero que ponen en duda la versión oficial y la ausencia del informe pericial de los investigadores del caso que no les han entregado.
Para la mamá del joven, Verónica Smith, hay una razón más poderosa para dudar del hecho: el entusiasmo con el que su hijo emprendió ese viaje y sus proyectos futuros.
Demandaremos a crucero
En este contexto, Eduardo Sánchez Lira, padre de Eduardo dijo que el documento de la necropsia de su hijo le llegó incompleto, además el documento señala que el cuerpo tiene varias cortadas en brazos y piernas y no aclara si se trató de un suicidio.
En entrevista con Manuel Feregrino, en el espacio informativo de Ciro Gómez Leyva, indicó que sí buscarán demandar a los Cruceros Princess.
"En el futuro estoy pensando en demandar porque no están claras las cosas. Muchos de nuestros jóvenes van a trabajar allá, van a trabajar a esos cruceros y ¿cuál es la seguridad que tienen?", señaló.
Con información de Jonathan Pardiñas



