El gobierno sirio critica que los periodistas entraron ilegalmente en el país

Damasco, 29 feb (EFE).- El Ministerio de Exteriores sirio aseguró hoy que los periodistas occidentales atrapados en Homs entraron "ilegalmente en el país" y que los intentos de evacuación de heridos de esa ciudad fracasaron por la actitud de los rebeldes.

En una rueda de prensa en Damasco, el portavoz del Ministerio, Yihad Maqdesi, señaló que hay modos legales de entrar en Siria y denunció también que los periodistas extranjeros que estaban en Homs y que han abandonado el país lo han hecho de forma "clandestina".

Ayer el reportero británico Paul Conroy logró escapar al Líbano ayudado por activistas sirios, pero la periodista francesa Edith Bouvier, que está herida, el español Javier Espinosa y el francés William Daniel se encuentran todavía en el barrio de Baba Amro de Homs.

En ese barrio, castigado por los bombardeos desde principios de mes, murieron hace una semana la reportera estadounidense Marie Colvin y el fotógrafo galo Rémi Ochlik.

La evacuación de los periodistas y heridos de Homs se lleva a cabo "bajo el paraguas de las organizaciones humanitarias", apuntó Maqdesi.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Media Luna Roja mantienen contactos con el régimen sirio y la oposición para alcanzar un alto el fuego y evacuar a los heridos.

Por el momento solo han podido ayudar a una treintena de personas y los miembros de estas organizaciones desplegados en Homs se retiraron ayer de la ciudad por la falta de seguridad.

Además, Maqdesi hizo alusión a los llamamientos de algunos países como Arabia Saudí de armar a la oposición al régimen de Bachar al Asad y al Ejército Libre Sirio (ELS), formado principalmente por desertores.

"Esos llamamientos constituyen un acto de hostilidad contra Siria", subrayó Maqdesi.

En cuanto al nombramiento de Kofi Annan como enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, el portavoz indicó que Damasco espera tener más datos de "la naturaleza de la misión y sus objetivos".

La ONU informó ayer de que la cifra de víctimas de la represión en Siria desde que comenzaron las protestas contra Al Asad hace once meses supera con creces los 7.500 muertos, aunque reconoció que en estos momentos no puede ofrecer un número exacto de fallecidos.

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