Andrés Manuel López Obrador aseguró que Enrique Peña Nieto y sus socios no tienen autoridad moral ni política para resolver el problema de la inseguridad por “son parte de la delincuencia de cuello blanco”.

El tabasqueño hizo estos señalamientos en torno a la reunión que sostuvo el comisionado de seguridad federal, Alfredo Castillo con Juan José Farías Álvarez, narcotraficante vinculado al Cártel del Milenio, para discutir la estrategia de seguridad implementada en Michoacán.

El presidente del Consejo Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) señaló que sí existe una necesidad urgente de seguridad en Michoacán y que ante ello gente de buena fe tomó la decisión de autodefenderse pero en algún momento los grupos de autodefensa se convirtieron en parte de la estrategia del gobierno federal, por recomendación del general Óscar Naranjo Trujillo.

Frente a simpatizantes de la Costa Chica de Guerrero, Obrador insistió en que el modelo del paramilitarismo dio muy malos resultados en Colombia. “No es posible que pongan al pueblo a resolver problemas de seguridad, enfrentando al pueblo con el pueblo en total ausencia del Estado”.

Para el tabasqueño, la solución no debe ser por la vía militar pues es un problema originado desde hace 30 años pues la ausencia de crecimiento económico, la falta de empleo y el abandono de los jóvenes, son los principales factores de la violencia desatada en ese y otros estados.

Por otro lado, enfatizó que los grupos de autodefensa no tienen que ir de la mano con el gobierno federal pues están en su derecho de defenderse de la extorsión que sufren por parte del crimen organizado.

López Obrador considera que las policías comunitarias de Guerrero son una buena tradición por lo que no se debe obstaculizar su proceso sino que se tiene que apoyar. “Han logrado, a pesar de los pesares, atemperar el problema de la inseguridad y la violencia” en el estado.