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El geriátrico se equivocó y la familia sepultó el cuerpo equivocado; a Rogelia le lloraron 10 días 

Una familia de Galicia, España, enterró el cuerpo equivocado cuando el geriátrico en el que estaba internada Rogelia Blanco, de 85 años, les informó que esta había muerto por coronavirus. "Entonces, ¿a quién enterramos el otro día?", preguntó el sobrino de la mujer al confirmar la noticia.

Habían llorado la muerte de Rogelia por 10 días, pues enterraron el cuerpo en un féretro sellado con cal por prescripción sanitaria, así que no pudieron comprobar que se tratara de ella. Sin embargo, Blanco venció al coronavirus y está viva, no como Conchita, su compañera de habitación, con quien fue confundida.

Rogelia Blanco fue confundida con su compañera de cuarto

La confusión ocurrió fuera del geriátrico de Xove, en Lugo, de donde fueron trasladadas al de Pereiro de Aguiar, en Ourense, pues allí concentran a los enfermos de Covid-19; Rogelia Blanco y Conchita compartieron ambulancia y al llegar fueron instaladas en la misma habitación. Hasta el momento se desconoce cuándo ocurrió el desorden sobre su identidad.

"Creo que las confundieron pasados unos días porque al principio, estoy seguro de que me hablaban de mi tía: me decían que cantaba cuando estaba contenta y ¡Rogelia es así!"Julio, sobrino de Rogelia Blanco.

Lo cierto es que el pasado 13 de enero los médicos de Pereiro de Aguiar, que acababan de conocerlas, informaron de la mala evolución de Conchita a los parientes de Rogelia, y viceversa. Pero Blanco regresó el sábado 23 a la residencia de Xove donde sí fue reconocida y se encargaron de avisar a sus familiares que la mujer estaba viva.

Y es que allí esperaban a Conchita, pero del vehículo bajó Rogelia. Así que rápidamente llamaron a Julio, su sobrino, que a su vez le comunicó la noticia a Ramón, quien seguía llorando, pero comenzaba a asimilarse como viudo: "No lo asimilaba. Decía que era imposible, que Rogelia no podía estar allí porque la habíamos enterrado".

Ahora, la familia de Blanco critica la "falta de profesionalidad" de la Fundación San Rosendo, que gestiona la residencia San Bartolomeu de Xove donde se cruzaron los destinos de ambas ancianas. Por su parte, la entidad anunció que sus servicios jurídicos se encargarán del papeleo para que Rogelia vuelva a constar como persona viva en los archivos oficiales.