Un grupo de investigadores estadounidenses lograron resolver un misterio que ha intrigado a científicos durante años: el movimiento de las rocas ?navegantes? o ?reptantes? del Valle de la Muerte, en el desierto del Mojave, California.

Estas piedras, que pueden llegar a pesar más de 300 kilos, se encuentran en Racetrack Playa, el lecho de un lago seco, plano y rodeado de montañas. En algunas épocas del año se llena de agua de lluvia que se evapora rápido.

Desde la década de los 40 los investigadores han tratado de descubrir porqué las piedras se mueven solas. Hasta ahora nunca nadie las había visto moverse y solo quedaba en el lecho del lago su pesada trayectoria marcada.

Pero un grupo de científicos lograron captar las primeras imágenes de las piedras que ?se mueven solas? armados con cámaras time-lapse, una estación meteorológica y GPS.

Según los investigadores, el deslizamiento de las piedras se debe a una influencia "balanceada" de factores como los fuertes vientos, el agua y el hielo.

Richard Norris, oceanógrafo del Scripps Institution of Oceanography en La Jolla (California) y su primo James Norris, ingeniero se dieron cuenta de que la lluvia deja una capa de agua sobre la superficie seca de Racetrack Playa, creando un finísimo lago superficial.

Cuando cae la noche, baja la temperatura y el agua se congela, de manera que se forma una capa de hielo tan delgada como un cristal, de entre 3 y 6 milímetros, en la que las rocas quedan atrapadas.

Pero por la mañana el hielo comienza a derretirse y se quiebra. Solo hace falta un viento suave de unos 5.4 m/s para mover las placas heladas, que se desplazan a bajas velocidades de entre 2 y 5 metros por minuto.

La trayectoria está determinada por la velocidad del viento y la del agua que fluye bajo el hielo, de ahí que sean tan variables. Los investigadores vieron moverse más de 60 rocas.

A finales del invierno, se percataron de que la roca más viajera se había trasladado 224 metros.

Con información de BBC, RT y Europa Press