¿En qué momento dejó de importarnos una larga caminata? La gente se ha obsesionado con correr y acumular kilómetros, sin tener en cuenta que el caminar tiene múltiples beneficios para nuestro cuerpo y nuestra mente.
Posiblemente las caminatas quedaron atrás debido a que las ciudades son hábitats hostiles para quienes se aventuran a recorrer distancias tranquilamente: una sucesión sin fin de banquetas, semáforos, inseguridad y poco respeto al peatón, eso sin contar los baches, hoyos y mal estado de las calles que muchas veces se vuelven un reto por superar.
Salir a dar la vuelta o pasear un rato es una costumbre en extinción. El homo sapiens, que evolucionó precisamente por su condición bípeda, acabará dando paso a un espécimen de trasero aplastado sobre el sillón, con barriga prominente y perdiéndose en los escenarios falsos de una pantalla plana.
Si quieres despejar la mente, sal a dar una vuelta, inspírate, conoce, déjate seducir por lo que te rodea y deja que las piernas se cansen a tu ritmo con un ejercicio relajado, constante. Es más, el hecho de caminar ha ayudado a muchísimas personas a despejar su mente, ha inspirado a los poetas, ha salvado a infinidad de parejas tras una discusión. ?Pasear es un acto de libertad. Puedes dar solo unos pasos, caminar tres manzanas o dar la vuelta al mundo?, recuerda la ensayista Rebecca Solnit.
No necesitas de mucho para aventurarte, solo la convicción de hacerlo. ?Mientras se camina, el cuerpo y la mente pueden trabajar juntos; el pensar se convierte casi en un acto físico y rítmico?, expone Solnit en su libro ?Wanderlust: Una historia del caminar (ed. Capitán Swing)?.
?Caminar nos deja libres para pensar sin perdernos del todo en nuestros pensamientos. Desplazarse a pie hace más fácil moverse en el tiempo: la mente vaga entre planes, recuerdos y percepciones. Es el movimiento junto a las vistas que se suceden lo que parece hacer que ocurran cosas en la mente?. Dicho en lenguaje materno, que ya se sabe que las madres siempre son sabias y concisas, ?anda, vete a dar una vuelta y aclárate las ideas?
"solo puedo pensar cuando estoy caminando. Cuando me detengo, cesa el pensamiento", dijo Aristóteles a sus pupilos en las afueras de Atenas, antes de llegar al lugar donde se ubicaba su Academia. No es broma: paseo en griego se dice peripatos y a los miembros de aquella escuela se les conocía como peripatéticos.
Pensar y caminar van de la mano. En nuestro tiempo se ?navega? mucho y se pasea poco, el internet puede ofrecernos una pequeña e insípida vista al mundo, las redes sociales te permiten conocer un poco más de su gente; pero, ¿sabes quiénes o qué hay a 7 cuadras de tu oficina?
Caminar beneficia al organismo, necesitado tanto de oxigenar la mente como de ejercicio físico. Paradójicamente, cuanto menos se pasea, más de moda se ha puesto el running, el cual no recomienda para personas con enfermedades cardiovasculares, problemas de articulaciones o con sobrepeso. Ahora bien, necesitas datos científicos, la Organización Mundial de la Salud recomienda caminar al menos media hora al día. Basta con caminar rápido movilizando los brazos, activando el abdomen y elevando ligeramente la punta del pie para comenzar a ver resultados, puedes dividir el ejercicio en dos y hacer 15 minutos de caminata y el resto después, el ejercicio es acumulativo.
Dile adiós a tu estrés, desconectate un rato del mundo virtual, reduce la ansiedad y mantente en contacto con la naturaleza, ¿te animas?
Con información de El País.



