Esta es la cuarta película a la particular franquicia de terror que es totalmente sostenida por una actriz de setenta y cuatro años - bien hecho Hollywood-. Llega una precuela a la primera entrega. Alice nos lleva a la casa dónde creció, la amenaza esta vez es demasiada cercana a la investigadora de lo paranormal.

Aparentemente esta es la última historia de Alice y su equipo de investigación paranormal. Sorpresivamente su aventura tiene sustos y escenas interesantes y mejores logradas a la anterior.  No sería una cinta de terror si no tuviera personajes mal estructurados o sin mucha profundidad.  La gente alrededor de alice parece haber surgido de un taller de guión para adolescentes. Como espectador, no se puede resaltar mayor error narrativo cuando los personajes secundarios no son tan envolventes como la protagonista. La narrativa es plana y sin mucho que explotar.

Dirigida por Adam Robitel, conocido por su trabajo del año antepasado ”The taking of deborah Logan”, y quien ahora intenta inyectar vida a esta franquicia, parece buscar reactivarse con un futuro  remake u otra -por favor que no seas así- precuela, ambas opciones. *Después de ver el resultado de esta entrega llegamos a la conclusión de que por ningún motivo debería suceder. La franquicia de “La noche del demonio” ha caído de forma acelerada de calidad narrativa y  actoral, dejando a la madura actriz todo el peso del proyecto.

En resumen es perfecta para todos los fans de las cintas de terror sin corazón hechas en serie. Todos los demás podemos dejarla pasar.