«La verdad os hará libres»<br>

Sócrates

«La verdad es más importante que los hechos»<br>

Frank Lloyd Wright

«Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de verdad»<br>

François de la Rochefoucauld

¿Qué nueva revelación hará Latinus próximamente?

Supongo que una explosiva pues, capitaneada por el sermón de las mañaneras, el aparato del Estado ha lanzado esta semana una fuerte campaña para denostarlo. Aun así, no han podido desmentir UNO SOLO de los señalamientos realizados por dicho medio nativo-digital.

Habría que recordar algunas de las exhibidas de Latinus a la 4T: el video del “hermanísimo” Pío López Obrador recibiendo dinero ilícito o los jugosos contratos de la prima Felipa Obrador con Pemex o la plusvalía del Rancho La Chingada, propiedad de AMLO, producto de las obras que se hacen para edificar el Tren Maya. Eso además de difundir otras noticias por todos conocidas que demuestran la forma de ¿gobernar? y actuar de los miembros de la Cuarta Transformación.

El aparato oficial y corifeos del régimen acusan públicamente a Latinus de tener el apoyo de expolíticos y empresarios; de recibir financiamiento no transparente e irregular en EEUU —eso sí, sin presentar prueba alguna ante las instancias correspondientes. También, de ser financiado con dinero público, sin haber podido demostrar que así sea.

Las sospechas no son realidades a menos que sean adecuadamente sustentadas, pero el lopezobradorismo sigue la máxima: 

“Tira, que algo queda”

La 4T vs Latinus

Las acusaciones hechas por la 4T vs Latinus solo muestran el ardor que les causa ser evidenciados —ahí sí con pruebas— en sus corruptelas.

Recordemos: la gente, no importa su inclinación ideológica o su pasado político, se puede asociar e invertir en una empresa de comunicación y eso no es delito.

El gobierno naturaliza una idea perversa: si se es ‘medio de la oposición’ o dedicada al golpeteo al régimen, este tiene que dar a conocer sus fuentes de financiamiento. ¡Absolutamente falso!

El ser un medio contrario al régimen NO hace necesario —tampoco relevante— conocer sus fuentes de financiamiento, como no lo fue en su momento conocer el financiamiento de Proceso o de Reforma.

Lo que en realidad importa es que los medios de comunicación digan la verdad, lo cual ha hecho Latinus, e importa, claro está, que si las autoridades tienen fundamentos para pensar que el financiamiento del medio es ilegal, lo PRUEBEN. Mientras tanto, lo que le corresponde a las instancias de gobierno es mantenerse bien callados. La calumnia está penada, mismo si esta parte del propio Estado.

Pero con el caso de Latinus se está volviendo a la vieja mala praxis, donde “el inculpado” tiene que probar su inocencia y no quien acusa probar la culpabilidad.

Quien audita a Latinus es el IRS (el SAT gringo)

¡Menudo ataque a los derechos humanos! El ser financiado por unos u otros, de forma honesta y legal, NO es delito. Se siga la línea editorial que sea.

Latinus cuestiona y señala los errores del gobierno, esa es su línea editorial. Y no hay nada de malo en eso. Es totalmente válido.

@Latinus_us desarrolló, además, un modelo efectivo mercadológicamente hablando y muy inteligente al estar ubicado en Estados Unidos. Quien lo audita allá es el IRS (el SAT gringo), por ende, los datos, auditorías e impuestos se realizan en tierra norteamericana. El IRS es el que verifica que no esté usando dinero sucio o producto del lavado de dinero.

Olvidan también, quienes hoy quieren mancillar este proyecto, que a los inversionistas de Latinus nadie les condonó impuestos como sucedió con Epigmenio Ibarra, fiel sirviente del actual régimen federal. Tampoco les abrieron un fideicomiso para administrar un préstamo por 150 millones de pesos entregado por un banco del Estado como ocurrió con Argos (Epigmenio y sus socios Televisa y Carlos Slim). Se pasa de largo el hecho de que Latinus, además de que no está siendo financiada por el Estado, sus socios no forman parte del consejo de asesores de AMLO.

La faceta de historiador de Andrés Manuel López Obrador está algo empolvada. Olvida que los hermanos Flores Magón, debido a la insistente persecución sufrida en México, fueron exiliados en Estados Unidos durante la dictadura de Porfirio Díaz. Ahí pudieron seguir con su periódico “Regeneración”.

Existe un paralelo entre dichos hermanos y los periodistas que hoy informan desde Latinus: ambos salieron de México para poder seguir informando.

La libertad de expresión ejercida por AMLO desde la palestra de la mañanera, la mayoría de las veces sin presentar pruebas para sustentar sus acusaciones, es la misma usada por Latinus, con la diferencia de que el medio de comunicación sí presenta evidencias con valor jurídico.

Si lo expuesto por Latinus le molesta a la 4T y/o a AMLO es momento de que paren las tropelías de su gobierno y allegados expuestas por dicho medio. Así de sencillo.

Grave el ataque a Latinus; es vergonzoso la intimidación que se da desde la presidencia contra el medio digital

Muy grave sería que el ataque a Latinus esté siguiendo el modelo de Sanjuana Martínez, directora de la agencia de noticias del Estado, quien está siendo denunciada por ser partícipe de los ataques contra reporteros en México. 

Es la primera vez que, en los informes de Estados Unidos sobre derechos humanos, realizado por el Departamento de Estado, señalan a otro periodista de atacar a los de su mismo gremio. Dicho informe detalla cómo Sanjuana ordenó a periodistas eliminar o no publicar contenido sobre ciertas instituciones y funcionarios. No solo eso, el gobierno de los Estados Unidos resaltó que los reporteros que asisten a las mañaneras y llegan hacer cuestionamientos difíciles, de forma inmediata se vuelven víctimas de ataques en internet.

Dado lo anterior, es vergonzoso la intimidación que se da desde presidencia contra Latinus, lanzándoles directamente al SAT o haciendo de Sanjuana Martínez el cancerbero de un infierno donde se coarta la libertad de expresión.

Que todo el aparato del Estado esté contra Latinus o periodistas que cuestionan al régimen, son muestras inequívocas de que para la 4T el ataque la prensa libre es consuetudinario. De que hay miedo extremo a que la verdad sea expuesta.