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AMLO, ¿se salió con la suya?

López Obrador y Marcelo Ebrard en conferencia telefónica con TrumpCortesía

La actitud de AMLO en la OPEP muestra una visión cortoplacista. Y no, no cuenta que Trump aplauda: él es igual.

¡De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde!
Dicho popular
Cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas.
Frase de la infancia

Actitud ante la vida

Ante el desconcertante final de la decisión tomada por la OPEP, hay personas que consideran que el presidente AMLO se salió con la suya. Otros tantos, no. Así, la respuesta a la pregunta que lleva por título este escrito depende de la filosofía de vida que se tenga. ¿Filosofía? Sí, y esta es la razón:

Si su modo de ver el mundo es callejero, esto es, un ir desprestigiando a todos sus interlocutores, comportarse como un peleonero bravucón, enfrentando las complicadas situaciones a golpes, creer que por ser montoneros y repetir una mentira hasta el cansancio se logra cambiar la realidad y no tener más objetivo que salirse con la suya (aunque eso implique ir contra de uno mismo o un costo altísimo), sin duda comulgará usted con lo logrado por la 4T

Si usted, en cambio, es de las personas que entiende que a veces ganando se pierde, que en ocasiones vale más un mal arreglo que un buen pleito o, bien, que en una relación diplomática que seguirá en el tiempo la idea es construir lazos donde a todos les vaya bien en el mediano y largo plazo, entonces no comprenderá lo que celebra nuestra administración federal. El mundo de la política internacional se desenvuelve, después de todo, en un ámbito cuya actitud de vida es, digamos,... más sofisticado

Ganar pírricamente

La Cuarta Transformación ganó una batalla pírrica. El costo de la “victoria” resultará tan caro que más hubiera valido pactar con el mundo. Sin embargo, cuando se tiene un líder que actúa con base en desplantes, que construye triunfos a partir del conflicto y que la gente aplaude, nos encontramos ante un hecho irrefutable: existe una porción de la población que comparte esa filosofía de vida

Ejemplos abundan en esta crisis. El youtubero que, a sabiendas de estar infectado de COVID, se presentó en estado contagioso en una pizzería y en un supermercado. Atacar a Eugenio Derbez por denunciar una terrible situación de los hospitales del IMSS en Baja California. Los sinvergüenzas que graban cómo queman a los enfermos saliendo de un hospital para que no se acerquen y no los “contagien”. El enfermo de coronavirus que se escapó de los infectados y no le importó ir por todo el hospital desperdigando la infección, “por qué no quería quedarse encerrado”. La actuación del funcionario público contagiado que en Oaxaca escupió a pacientes y doctores porque no lo atendían “de acuerdo” a su investidura.

La ley de la selva, pensando solo en la satisfacción inmediata. No en balde un 60% de nuestra población económicamente activa vive en la informalidad, incluyendo —por lo visto— al secretario y el subsecretario de Salud que desayunaron ayer tortas en la calle...

Así, no es de extrañar que una buena parte de la población aplauda cómo actúo la secretaria de Energía, Rocío Nahle, sin entender que esta negociación tendrá costos altísimos para México; incluyendo la pérdida del mercado asiático para nuestro petróleo

La 4T no  entiende la realidad de negociar, de llegar a acuerdos, sin hacer berrinches y sin privilegiar la coerción. No comprende que todo refleja una decisión de vida: comportarse de una forma primitiva y vulgar (golpear, destruir, desbaratar) o tratar de construir, reconsiderar y moderarse. Todo parte de una cuestión de educación,  y no me refiero a los títulos académicos, sino la que tiene que ver con la ética y el civismo.

Sin lugar a dudas en el corto plazo es más satisfactorio conducirse por la vida bajo la actitud primera. Se arregla todo humillando, sobajando. El “triunfo” es inmediato. La segundo requiere más tiempo, estar dispuesto a no ganar todo, pero mantenerse en el juego, construir acuerdos y seguir siendo tomado en cuenta. Supone esforzarse para lograr un futuro prometedor que, en este caso, ha quedado seriamente comprometido.

La actitud de AMLO en la OPEP muestra una visión cortoplacista, la cual busca solo beneficios de forma inmediata, sin importar los demás países o cómo actuarán los mismos ante tremendo desplante callejero. Y no, no cuenta que el presidente norteamericano nos aplauda (mostró AMLO 'inteligencia tremenda’). Trump sigue la misma filosofía primitiva cuando interactúa con cualquier otro agente.

Lo que viene

En la negociación se impuso el puño y el agandalle. Ha quedado claro a los ojos del mundo que México y esta administración en particular sigue el primer tipo de actitud de vida y eso, al menos internacionalmente hablando, es despreciable. De ahora en adelante, cualquier decisión por parte de la comunidad global partirá de ese hecho. Ha quedado de manifiesto de que México, con tal de salirse con la suya, puede empeñar al mundo. No sabe jugar en equipo, ni ser solidario.

La actitud de Rocío Nahle esboza la triste realidad de quienes no quieren retarse intelectualmente ni escuchar otras voces. Y no se cuestiona haber aprendido en ese ambiente —finalmente uno no escoge en donde nace y crece—, pero sí el no querer superarse y considerar otras voces y lecciones de vida cuando se tiene la oportunidad.

Hemos preferido, por decisión u obstinación, una filosofía de vida que todo lo permea, desde la ciencia y la economía hasta la ética y la estética; una forma de ver al mundo que aparentemente es efectiva, que solo hunde al país.