September 20, 2019 22:35


Nalguitas, pirujas y corazoncitos en la 4T

Mireles
La violencia verbal contra las mujeres ¡desde un cargo público! debe castigarse.Twitter

Cada día, tres mujeres son asesinadas y 49 sufren abuso sexual en nuestro país

“No dan respeto la mujer, la esposa,
La madre amante a vuestra lengua vil....
Me marcáis con el sello de la impura....
¡Ay ¡nada! ¡nada! respetáis en mí!”
Dolores Veintimilla

Mireles, el pirujo

Mireles se sabe pirujo y hasta nalguita de la 4T. Todo lo que despotricó en contra del gobierno y de Andrés Manuel (dijo que nunca tendría un puesto oficial) convenientemente lo olvidó y vendió su “honra” y libertad por un puesto de subdirector del ISSSTE en Michoacán.

Rebajó la profesión más antigua del mundo, pues ni siquiera dio placer a la 4T por su tiempo; tan solo dolores de cabeza.

El autonombrado “autodefensa” fue grabado recientemente refiriéndose a las mujeres como pirujas y nalguitas. Por ser subdelegado del ISSSTE en Michoacán, la Secretaría de la Función Pública lo investigará por sus expresiones. “Investigación” o no, sumario debería de ser su despido por referirse así de las mujeres.

Tal vez, algunas personas consideren que es excesivo y puritano el “ruido” y la reacción generados por sus comentarios. No lo son. En Michoacán, tierra natal de este señor, van 93 mujeres asesinadas en lo que va del año. Y las vejaciones solo se agolpan con cada nuevo insulto, desprecio y forma despectiva de referirse a nosotras.

Hacemos mal en olvidar que la violencia empieza con una palabra, sigue vulnerando verbal y psicológicamente a la persona, y ya sabemos cómo termina. No es exageración; menos aún cuando se trata de una autoridad que habla con esa barbajanería y desprecio de las mujeres.

Desprecio al ejército y a las damas

El problema de sumar barbajanes a la 4T se ilustra perfectamente en este caso. Mireles desprecia a todos; quienquiera que no piense cómo él ha sido denostado por sus dichos y acciones. Desde su “superioridad moral” habló inmundicias de los militares y se insubordinó al Estado Mexicano. Su desprecio hacia las mujeres también ha quedado patente con una novia menor de edad (en su momento), hasta sus dichos ahora por todos conocidos.

Las cifras de la violencia

Cada día, tres mujeres son asesinadas y 49 sufren abuso sexual en nuestro país. Los datos son fríos; las ausencias y dolor son punzantes en igual número de hogares.

La violencia ejercida en contra de las mujeres en nuestro país va en aumento. En 18 entidades federativas se tiene activada la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, un mecanismo de acciones de emergencia dado el alto índice de agresión ejercido en contra de ellas. Veracruz es el estado más peligroso para las mujeres, pues de enero a junio de este año se registraron 104 víctimas de feminicidio (Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública). ¿Lo peor? Los expertos calculan que el 50% de la violencia sufrida por las mujeres es intrafamiliar. Ni en su casa las mujeres están a salvo.

Lo que hace la mano hace la tras

El problema de flexibilizar las formas, tiene implicaciones tipo Mireles. Se empieza con pequeñeces y se termina con violencia verbal.

Y antes de que me tachen de antilopezobradorista, permítanme decirles que en su momento critiqué duramente también a Vicente Fox quien, con sus formas y expresiones, hizo y permitió que se hiciera una burla de la institución presidencial.

El decir que conmueve la sentencia que recibió El Chapo (mañanera del 18 de julio) o que no se usará al ejército para enfrentar a los delincuentes “porque son pueblo y no se les reprime” o por un momento de lapsus pedir se perdonen las expresiones de Mireles (mañanera del 10 septiembre), son expresiones que tienen un impacto negativo en quienes trabajan en distintos niveles de gobierno.

Si la cabeza lo dice, “la tras” actuará en consecuencia. Vaya, se les facilita al resto de los servidores públicos usar al presidente de ejemplo.

¿Misericordia, idealismo o leyes?

No es malo ser idealista, muchos son los que han cambiado el mundo. Pero los mismos saben que se requiere ceñirse a las leyes para vivir en comunidad. En las religiones se tienen preceptos, en la sociedad y países se tienen leyes, reglas y normas que deben cumplirse. No se apela a la bondad o misericordia de las personas, se busca la justicia, se dictan sentencias y comportamientos en base a las leyes.

Es incomprensible “conmoverse” por un asesino y no por todas sus víctimas, solo porque uno es idealista. No es válido que el Ejército sufra la mofa y los golpes de la población porque la orden presidencial es que al pueblo no se le toca. Perdón, pero si el pueblo hace desmanes, los soldados pueden incurrir en legítima defensa y no permitir que los golpeen, insulten, secuestren y les roben sus armas.

Si alguien está haciendo piquetes en los ductos, la ley marca que se le debe aprehender, y no ser observadores de cómo se bañan y juegan en el huachicol hasta morir achicharrados como sucedió en Hidalgo. El “idealismo” de que el Ejército no interviniera, conllevó a 135 muertos en Tlahuelilpan. La “misericordia” de no perseguir a los piqueteros, extractores, halcones del huachicol ha logrado que –dicho por Pemex– la extracción del combustible no haya disminuido.

Basta de pedir de forma amorosa a los delincuentes que dejen al ejército cargar gasolina, que lo hagan por “sus mamacitas”. Basta de referirse, también, de forma “amorosa” y poco amorosa a las mujeres.

La diferencia

El ejemplo cunde: hablarles bonito a los delincuentes, mientras son recriminados y castigados aquellos que sufren los abusos de los delincuentes o de funcionarios públicos como Mireles. Se tergiversa el actuar gubernamental cuando de palabra se busca la paz con los forajidos y se vilipendia a quienes opinan diferente.

Las mujeres seguirán siendo sobajadas si no se pone un freno absoluto al trato despectivo hacia ellas. El ejército seguirá sufriendo burlas si no se les permite actuar conforme a su misión militar inscrita en ley.

Basta de encontrar siempre pretextos para defender (de palabra) a la escoria nacional y poseer todos los epítetos descalificativos para quienes no piensan como él.  Se pide lo básico, hacer valer el Estado de Derecho, defender las instancias gubernamentales y el honor del Ejército. 

La decadencia empieza en el vocabulario y desde el podio o pedestal, continúa con el trato violento y despectivo en sociedad, y en algunos casos termina en la muerte.

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