#LordMolécula y la ignominia

Lord Molécula y AMLO
Lord Molécula con el presidente AMLO
Para decir mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Dicho popular

Carlos Pozos, mejor conocido por su mote de Lord Molécula, volvió a hacer patente cómo adora ser el patiño de las mañaneras. Para empezar, sería urgente que alguien le enseñara a leer, ya no se diga redactar. No escribe ni medio párrafo (tarea imposible para quien no sabe hablar); no es periodista, pero sin ser prensa ocupó, una vez más, el lugar de privilegio ¡en lo que busca ser una conferencia de prensa!

Lord Molécula: tan pequeño como una, pero sin ningún entendimiento de la materia. Y es que olvida la máxima: “para acusar se debe contar con pruebas”.

Pozos no sabe de eso, ni tampoco de leyes cuando se atreve a pedir que la SEGOB exhorte a los periodistas Ciro Gómez Leyva y Joaquín López Dóriga, “voceros del régimen neoliberal”, a que “no hagan mentiras falsas” (pleonasmo —subir arriba, bajar abajo, orillarse a la orilla— o, bien, una doble negación que constituye una verdad).

El periodismo exige cuestionar a las autoridades, no ser palero del régimen y menos aún volverse el dedo flamígero de una inquisición que se creía ya muerta.

No sé que es más patético en los ejercicios de las mañaneras: acusar sin pruebas o exigir frenar un derecho humano consagrado en nuestra Carta Magna.

Este hombre quedará como símbolo de la perversión, de la degradación y de la bajeza en la noble profesión de la comunicación. Usando un bigote tan ridículo como el de Hitler y sin la gracia de Chaplin, actúa como una botarga que solo a través de su lambisconería infinita recuerda a lo más rancio de un periodismo que se supondría no existiría en la 4T. Ese del pasquín maldiciente, el del servilismo a ultranza.

La época del más vil oprobio y la lengua viperina ha retornado. Lo peor: vuelve de la mano de un gobierno que le otorga el beneplácito. No solo le da cabida, sino probablemente incluso se le administra...

No sorprende; ya es común que la 4T busque “arreglar al país” peleando con los verdaderos periodistas. Para “transformar” solo consigue retroceder.

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