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La tercera es la vencida

Mario Delgado y Porfirio Muñoz LedoEspecial

AMLO fue el primero en decir que Mario Delgado iba a dirigir Morena. Se logró mediante un cochinero para elegirlo al frente de ese instituto político.

"Toc, toc, toc. ¡Penny!" una vez, "Toc, toc, toc. ¡Penny!" dos veces y "Toc, toc, toc. ¡Penny!" por tercera vez. Esa secuencia protagonizada por Sheldon Cooper se ha convertido en una de las más repetidas y populares de la exitosa The Big Bang Theory pero, ¿cuál de las muchísimas manías y rarezas del personaje de Jim Parsons explica su obsesión por llamar tres veces?...
Sheldon relata a su amiga que, cuando tenía 13 años, volvió a casa pronto porque los profesores de matemáticas de la universidad ya no sabían qué más enseñarle. Al llegar escuchó ruidos que venían del dormitorio de sus padres, abrió la puerta sin llamar y se encontró a su padre "haciendo bebés" con una mujer que no era su madre. Desde entonces, para evitarse disgustos, empezó siempre a llamar antes de entrar a cualquier sitio.
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Engañar con la verdad

Poco importó que Porfirio Muñoz Ledo resultara vencedor en las dos primeras encuestas. Y es que en Morena todo sucede tal y como se anuncia. No hay engaño. Se notificó con antelación el desenlace. Hace tiempo que se habían cantado las cosas.

Andrés Manuel López Obrador fue el primero en decir que Mario Delgado iba a dirigir dicho partido. Pero algunos no quisieron verlo, no se quiso entender. Así que el problema somos nosotros, necios, torpes, obcecados; deseamos creer en la posibilidad. En el engaño de pensar que no habría engaño; un cochinero para elegir a Mario Delgado al frente de ese instituto político.

Cuando el presidente AMLO se decide en algo, eso termina por ocurrir. Los otros esperamos, deseamos que sea distinto. Pero no, la historia sucede exactamente como la relata.

Así ha sido con la desaparición de los fideicomisos plasmada en sus compromisos de campaña. O con la relación de desprecio mostrada a los empresarios una y otra vez; son ellos los que insisten en creer que el mandatario va a cambiar.

La patraña democrática

Es así como también se llevó el proceso de renovación de la dirigencia de Morena. Un problema haber creído en la mentira de que se atendería la decisión democrática por parte de los militantes de Morena. El costo altísimo de unas encuestas (y al menos de una de las campañas) para que al final las cosas quedaran como se había establecido desde un principio.

Ya vendrán ahora las impugnaciones. Un embuste más. Muñoz Ledo ya dijo que no reconocerá los resultados pues se dio un proceso ilegal. Sería bueno que alguien le explicara que deje de dar tanto brinco si ya todo está decidido. De antemano no importa lo que diga, escriba e impugne.

El covid del proceso

Porfirio, quien más sabe por Porfirio que por diablo, debe preguntarse cómo es posible esa necedad de tener que repetir el ejercicio para que ganara Delgado, ahora sí. Puede preguntarse por qué se necesitaron tres encuestas para que personas como Gibrán, Yeidckol y Attolini cerraran filas alrededor de Delgado teniendo, por cierto, todos covid en el proceso...

Sirva la obstinación de hacer siempre la voluntad primaria —aun con los altos costos involucrados— para que entendamos, que así sea algo disparatado o no necesariamente la mejor opción, es la primera respuesta la que validará todo lo que viene después.

En el caso de Morena, tal vez sea la forma de ver quien es el más fuerte y el más ladino para luego enfrentar cualquier oposición.

El hecho es que es esto es lo que es. Quizá a veces resulta increíble, hasta intolerable, pero las cosas terminan siendo exactamente como las previó el mandatario federal. Una a una.

Ya viene siendo momento de que entendamos, si bien debimos de haberlo hecho a la primera.