2 de agosto de 2021 | 08:16
Opinión

    En Tabasco, ‘primero los pobres’ o la insensatez humana de Dos Bocas en tiempos de la 4T

    AMLO prefirió inundar Tabasco antes que afectar su refinería, la de Dos Bocas.
    AMLO atiende inundaciones en Tabasco
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    Tardar en convertirse error notable,<br>y diferirlo de uno en otro día,<br>loca desvanecida fantasía,<br>esperanza del hombre miserable.<br>La vida corre, la ocasión mudable,<br>cuan presto de los ojos se desvía,<br>¿Cómo tendrá resolución tardía,<br>al mismo que ha ofendido, favorable?<br>Señor, quien diligente y cuidadoso<br>las cosas de la vida mortal mira,<br>si vive en las del alma perezoso,<br>vendrá súbitamente vuestra ira,<br>y al discurrir el filo poderoso,<br>¿qué mano le tendrá, si el cuerpo expira?<br>

    Lope de Vega

    Las consecuencias de abrir la presa Peñitas no fueron como las imaginaba la CFE, ni su director, Bartlett, ni el presidente López Obrador. Mismo al final ni siquiera ayudó a paliar los efectos de las lluvias en Tabasco

    Una decisión equivocada y por demás innecesaria ha logrado que el edénico estado, incluida su capital Villahermosa, esté anegado como no había ocurrido en años.

    Y cuando López Obrador dijo que tuvo que sacrificar a los pobres para que no se perdiera el resto de la entidad cayó en una de las falacias más grandes de las que se ha tenido noticia en la historia de México. Así, de ese tamaño.

    Empezando porque la decisión ‘salomónica’ del desfogue de la presa Peñitas no tenía que haber ocurrido. En otras palabras, no se tenía que haber llegado a esa disyuntiva; al punto de tener que decidir si sacrificar a unos u otros.

    Presentar la inevitabilidad del dilema es querer encubrir los errores previos que cometió el gobierno federal que lo llevaron a ese callejón sin salida.

    La opción, la ventana de oportunidad de AMLO y su 4T se dio antes y esta era no provocar (evitar) una situación donde se tuviera que tomar más adelante una decisión de las características ahora vistas.

    No es la primera vez en la historia de la humanidad en la que se toman decisiones disfrazadas de salomónicas o incluso de justas cuando que ni siquiera se debían haber contemplado o llegado a ellas. El problema que antecedió a todas estas es llevar a cabo una medida arbitraria sin siquiera imaginar las consecuencias que esta conllevaría.

    Van algunas parecidas que recuerdan Tabasco ahora:

    La decisión de Herodes —aunque pareciera una anécdota apócrifa— de asesinar a todos los niños recién nacidos para así evitar que alguno de ellos llegara a ser rey de Judea. Nunca fue necesaria esa masacre y menos la justificante imposible.

    Así también un Nerón que quemó Roma para poder componer una oda. Nunca dimensionó las pérdidas en vidas humanas. La exculpación: tener que decir que la quema fue realizada por los cristianos. La mentira le sobrepasó pues la misma guardia pretoriana al final le derrocó.

    Decisión errónea y tampoco necesaria tomada por los troyanos en el lejano 1184 A.C. cuando optaron por meter el regalo maldito a su ciudad. No había necesidad, lo cual llevó a tener que combatir a los soldados escondidos en aquel caballo. Todo ello condujo a perder su ciudad.

    Tampoco la decisión de atacar a los judíos en el III Reich y asesinarlos en los campos de concentración; menos aún justificarlo afirmando que los arios eran una raza superior.

    La decisión de quemar a las brujas para que no impusieran su voluntad sobre las demás personas. Ni eran brujas, ni cambiaban el pensar de sus conciudadanos.

    La construcción del muro de Berlín tomada al calor de la Guerra Fría, solo demostró ser una de las inutilidades más grandes para tratar de separar una nación. Hubo muertos por tratar de saltar esa infamia y el justificante de mantener a una Alemania sin la influencia del capitalismo resultó una charada de 30 años de duración.

    En fin, en otros episodios de la historia diferentes personajes por incompetencia llegaron a un dilema que no habría tenido que darse si hubiesen actuado como estadistas de verdad desde un principio.

    La historia, en la cual es supuestamente tan versado López Obrador, no será magnánima con él.

    AMLO prefirió inundar Tabasco antes que afectar uno de sus caprichos del sexenio, llamado Dos Bocas.

    Y dado que el hubiera no existe, la necedad, el error y la insensatez humana, ahora en tiempos de la 4T, vuelve a cobrar vidas, y así será recordada.