Columnas

En salud, ¿por qué todo tiene ser escandaloso y a veces suicida?

El presidente AMLO y el secretario de Salud, Jorge AlcocerAndrea Murcia, Cuartoscuro

Ojalá sea solo un rumor... Si la 4T se quiere aniquilar a sí misma, muy su asunto, pero no es válido hacerlo jugando con la salud de la gente.

“El suicidio es la peor especie de asesinato, porque no deja lugar al arrepentimiento.”
John Churton Collins
“Matarse por no morir es ser igualmente necio y cobarde.”
Francisco de Quevedo

En no pocas ocasiones la 4T genera la impresión de que se quiere suicidar y matar a todos en el intento. Más de 50 mil muertos por el covid, desabasto de medicinas en los últimos dos años, reducción en el presupuesto a salud y, ahora –ojalá se trate de un rumor sin fundamento–, al parecer una propuesta de liquidar y absorber a la COFEPRIS, a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y al Consejo de Salubridad General. Si esto se concretara habría que concluir que la salud, derecho fundamental y el bien más preciado como la pandemia nos lo ha vuelto a recordar, es considerada fútil por este gobierno federal.

Promover la desaparición de los organismos anteriormente referidos, para que la Secretaría de Salud absorba sus funciones, aduciendo una falsa austeridad, es un despropósito. Eso, además de actuar como juez y parte, propiciar los conflictos de interés e ir en contra de lo establecido por la mejor práctica internacional. Un médico reconocido como el secretario Jorge Alcocer Varela tendría que ser el primero en oponerse... y sí, como el ingeniero Jiménez Espriú poner por delante su renuncia. Al menos que quede claro que algunos no se prestaron a tanta insensatez en forma de ocurrencias.

La CONAMED es la única opción que tienen los pacientes (y sus familiares) para acusar la mala praxis médica; esto es, la dependencia actúa como una especie de PROFECO en el rubro de la salud. Su desaparición, como todo en la 4T, es la forma de “luchar” contra la corrupción. En lugar de arreglar las cosas para que funcionen (más) adecuadamente, prefiere fulminarlas.

Desaparecer la COFEPRIS implica un riesgo aún mayor. Máxime cuando con la próxima empresa estatal compradora de medicinas —para la cual afortunadamente ya se ha llegado a una aceptación de todas las partes, farmacéuticos nacionales incluidos— se requiere quien analice y valide todas sus adquisiciones. Y es que laboratorios serios y poco confiables existen en todo el mundo: literalmente aquí y en China.

COFEPRIS también es necesaria para la industria nacional. México es el principal exportador de medicinas para toda América Latina. Si el producto nacional lleva la certificación de esta agencia regulatoria, la entrada a los mercados internacionales ocurre de manera automática. Sus estándares son los más altos en la materia.

A lo anterior, la COFEPRIS es la mejor defensa para toda la población, al garantizar la calidad y eficacia tanto de los medicamentos como de la materia prima con que se elaboran. Sin duda requiere mayor celeridad en sus procedimientos, pero no ser clausurada.

Así, tristemente, la única enclenque defensa que nos quedaría contra esta afrenta de la 4T a la salud de los mexicanos radicaría en que la oposición en el Congreso no permitiera la modificación del artículo 73 constitucional, de donde se desprende el Consejo de Salubridad General. Por cuanto a la desaparición de la CONAMED y de la COFEPRIS, solo se requeriría una reforma a la Ley General de Salud, por lo cual ahí únicamente la presión ciudadana podría pararla, pues la bancada de la 4T avasallaría a los demás diputados...

Si se concretaran y aprobaran las reformas para desaparecer estos entes e integrarlos a la Secretaría de Salud, veríamos cómo la dependencia a cargo —ya de por si avasallada— es rebasada una vez más. Si la SSA y Hugo López-Gatell no pueden con el covid, ¿se imaginan “coordinando” todo esto otro? No habrá tiempo para las evaluaciones requeridas y las medicinas no necesariamente mantendrán su calidad. Tampoco conoceremos si los medicamentos y los materiales importados de forma directa por el gobierno tienen los estándares mínimos requeridos.

Pero desaparecer la COFEPRIS, la CONAMED y el Consejo de Salubridad General cierra todo el círculo del modus operandi de este gobierno. Me explico: la 4T grita “¡corrupción!”, señala y acusa, vocifera la necesidad de austeridad, mientras controla, estrangula y realiza de hecho precisamente todo lo que critica. Así, las terribles consecuencias de su actuar las estamos sufriendo: primero el desabasto y ahora –teniéndolo de pretexto– pretende borrar al árbitro que pudiera mantener la calidad de las medicinas.

Una iniciativa escandalosa y suicida. Ojalá sea solo un rumor, pero lo cierto es que cuando el río suena… Si la 4T se quiere aniquilar a sí misma, muy su asunto, pero no es válido hacerlo jugando con la salud de quienes dicen defender.