Columnas

La opinión de Poniatowska sobre las mañaneras debe guiarnos a todos en la compleja etapa que viene. Empezando por AMLO, quien ya no debe dividir más.

“El saber historia da la lucidez y el conocimiento suficiente para no repetir errores; pero aquí no interesan la historia ni la memoria, porque no dan dinero ni votos.”Arturo Pérez-Reverte
“Mira, mamá, yo creo que has de estar muy contenta, has de estar sintiendo que México ha cambiado mucho, que México va por un camino que nunca tú recorriste con los presidentes anteriores, con el gobierno anterior.”Elena Poniatowska
“Señor presidente, ya párele a las mañaneras porque han provocado un hartazgo y nos tienen a todos al borde de la irritación y confrontación nacional.”Elena Poniatowska

Primera mujer Premio Nacional de Periodismo, Premio Príncipe de Asturias, adorada —junto con sus escritos— por unos y detestada por otros. Si de algo no sabe Elena Poniatowska es de indiferencia, ya sea dirigida hacia su persona o hacia su prosa.

Poniatowska, ‘la princesa roja’, es conocida con ese apodo porque, aun siendo de antecedentes nobles, siempre ha sido una mujer comprometida con la ideología de izquierdas. Y de manera muy especial con la 4T.

Imposible olvidar su participación en la mañanera del 1 de abril de 2019, donde dio gracias de que Andrés Manuel hubiera ganado las elecciones. Aunque muchos no recordarán que ahí mismo también dijo que no había prensa fifí, contradiciendo al presidente. La escritora estuvo presente después en otra conferencia de prensa, el 10 de mayo de ese mismo año; recitó un poema en honor a su mamá en esa ocasión.

Cuando cumplió un año en el poder el tabasqueño, Poniatowska —a pregunta expresa— declaró que había sido un primer año muy complicado para la Cuarta Transformación y que, si no se habían visto los cambios prometidos, estaba convencida de que se verían muy pronto. Pidió para su amigo el beneficio del tiempo y volvió a celebrar que el gobierno fuera de izquierdas.

Pero pasan los días, los meses y los años, y la autora está siendo testigo de los errores cometidos por la administración amloísta.

Entre otras cosas, a finales de mayo del año pasado, signó una carta dirigida al titular del ejecutivo para solicitar la suspensión del proyecto Cultural del Bosque de Chapultepec y dirigir los recursos a los museos del país que cruzaban ya por tantas dificultades por el covid. Sabemos, sin embargo, que el proyecto de Chapultepec no se ha detenido y sigue devorando árboles, destruyendo con ello un pulmón verde dentro de la capital.

En agosto del año pasado, escandalizada ya por las 54,666 muertes producto del covid en ese momento, en su cuenta de Twitter criticó a las personas que se niegan a usar el cubrebocas. Si bien, también es cierto, un mes más tarde señaló (casi defendió) el que a los mexicanos en general no nos gusta seguir indicaciones...

AMLO, por su parte, ha expresado su admiración por la escritora un sinnúmero de veces. Entre muchas cosas ha dicho que Elenita “es puro corazón, además de su inteligencia, es puro sentimiento, es la que defiende al pueblo raso, a los más pobres.” También, en su momento (enero 2020), el mandatario anunció que entre los 21 libros clásicos que se difundirían para conmemorar la culminación de la independencia en el 2021, sería La noches de Tlatelolco de Poniatowska.

Así que, la más reciente entrevista realizada por Edmundo Cázarez a la periodista, y donde espetó su enojo con las mañaneras, tan solo es un referente más a la larga lista de personajes de la izquierda mexicana quienes se muestran decepcionados —parafraseando a Alfredo López Austin (La Jornada, 17 de enero)— con la actual administración. Y sí, están molestos porque aquel “rayito de esperanza” no lo ha sido.

En ese sentido, tal vez, la opinión de Poniatowska pueda tomarse como un rayito de lucidez para quienes todavía creen en la 4T. Ojalá así se considere por muchos y se actúe en consecuencia. Pues, para lo que viene, se requerirá no del canibalismo político y ataque a la escritora por parte de los seguidores de López Obrador, sino mayor lucidez de ellos y de todos. Empezando, naturalmente, por el propio presidente, cuyos espectáculos y división ya deben terminar.