Columnas

La Chingada, nombre de un rancho; de la chingada, así nos va a ir como país si sigue el desdén de la 4T hacia la ley, la justicia y la verdad.

¿Qué os hice yo, mujer desventurada
Que en mi rostro, traidores, escupís
De la infame calumnia la ponzoña
Y así matáis a mi alma juvenil?
¿Qué sombra os puede hacer una insensata?
Que arroja de los vientos al confín
Los lamentos de su alma atribulada
Y el llanto de sus ojos ¡ay de mí!
Dolores Veintimilla
chingado, da
Del part. de chingar.
1. adj. malson. Méx. Que ha sufrido daño.
a la chingada
1. loc. adv. malson. El Salv. y Méx. a paseo. Me mandó a la chingada. ¡Váyase a la chingada!
ah, chingado
1. loc. interj. malson. Méx. U. para expresar sorpresa o protesta.
de la chingada
1. loc. adj. malson. Méx. pésimo. U. t. c. loc. adv.
hijo de la chingada
RAE

¿Azorados?

No, últimamente ya no se emite expresión de sorpresa cuando, desde el podio del Salón de la Tesorería, se nos quiere confundir. En esa tribuna se dice, sin consecuencia alguna, que porque un columnista insiste en hacer una pregunta válida —aunque incómoda—, se está calumniando al inquilino de Palacio Nacional.

Tampoco asombra que el presidente se rasgue las vestiduras (junto con toda su caterva de bots) y culpe a un empleado de Twitter México, que tiempo atrás fue militante del PAN, de desatar sendas —y crecientes— críticas a su persona en esa red social. Hablando de calumnias, esa sí que es una: ¡AMLO sugiriendo que un directivo de medio pelo de una plataforma tiene el poder de controlar todo cuanto en ella ocurre!

El ¡Ah, chingado! debería denotar extrañeza, pero esta ya no se da. Cada vez provoca menos suspicacia que a los testigos protegidos se les crea más que a todos los otros elementos que conforman un proceso jurídico que lleva meses o años andando. Eso sí, los testimonios son convenientemente creíbles en ciertos casos (Ayotzinapa, Lozoya), pero nunca cuando apuntan para inculpar a algún miembro de la 4T (Harfuch).

Tomémonos nota: nos estamos acostumbrando a que el primer mandatario y otras autoridades no solo no contestan las preguntas y cuestionamientos que se les hacen, sino que reviran y dicen que se trata de calumnias. La práctica de salirse por la tangente se está perfeccionando.

El rancho y el departamento

Ahora resulta que lo que es sorpresa y reviste importancia es que un departamento en una zona exclusiva de Florida, Estados Unidos valga más que un rancho en Chiapas. Pues no, lo que debe asombrar y se debe aclarar es por qué las obras públicas en México están convenientemente destinadas a favorecer las inmediaciones de un rancho propiedad de López Obrador (o de sus hijos, ya ni eso queda claro), con la consecuencia de que eso aumentará su plusvalía.

Sugerir que un periodista es culpable por tener propiedades de mayor valor es chingar y no equivale a que AMLO cumpla con responder a las solicitudes de información que se le hizo.

Asombro causa escuchar al presidente decir que si una obra de su gobierno eleva el valor de una de sus propiedades, eso no es incorrecto. ¡Ahora resulta que la corrupción es tolerable siempre y cuando el beneficio sea pequeño, como lo es el incremento en la plusvalía de un bien inmueble que de entrada no vale mucho...!

La manipulación y la censura

De la chingada la manipulación del concepto ‘calumnia’ desde el poder presidencial.

Si se señalan errores, yerros o interrogantes a la gestión lopezobradorista, se dice que se calumnia al presidente, al gobierno y a la Cuarta Transformación. Si se usa para manipular los hechos desde la autoridad, siendo eso sí un escándalo, ni en cuenta.

Eso es lo que sucedió precisamente con el burdo montaje de la CFE de hace unas semanas. Se calumnió al gobierno local de Tamaulipas, se culpó a la quemazón de un pastizal y se produjo un documento oficial apócrifo. Cuando se descubrió la patraña, no hubo consecuencia alguna. ¿Asumir responsabilidades? Para nada.

Si Andrés Manuel o sus seguidores denuestan, acusan o señalan con adjetivos descalificativos a la oposición o a cualquier crítico, es permitido; si la consecuencia, por no acatar las reglas del pajarito azul, es que se suspendan sus cuentas, entonces hablan de censura.

Pero hay más. Si resulta que a través de otras voces se señalan los errores, ineficiencias, falsedades y favoritismos de la 4T, entonces ahí sí se pide censurar en y a las redes sociales.

Ahora, el titular del ejecutivo hasta pretende llevar a la reunión del G-20 la posibilidad de censurar Twitter y, en ese marco, volverse a lamentar de que hayan cancelado las cuentas del mentiroso por antonomasia, Donald Trump. El doble rasero para la aplicación tanto del concepto de calumnia como del de censura.

Violentar

Existe la violencia física y la violencia verbal hacia las mujeres. Y ¡ponerle una chinga!, es lo que dijo Fernández Noroña.

Pero, como era de esperarse, después de ejercer violencia de género, el legislador denostó y acusó vía Twitter (en este caso sí sirve la red social, ¿verdad?) al INE, al Tribunal Electoral, a la diputada que violentó y, de antemano, a cualquiera que ose señalar un hecho que sí sucedió.

Porque, claro, en la 4T se puede difamar, hablar, mentir, calumniar, falsificar documentos, etcétera. Mas, si se les evidencia, se “defienden” diciendo que se les acusa facciosamente.

Si lo expresado y actuado por el diputado Fernández Noroña —quien va por la reelección— no se ve como violencia de género, entonces en esta nación ya no se entiende nada de nada.

Y si en México se postula y se vota por un personaje que ha sido acusado en múltiples ocasiones de violación, es que estamos locos de atar. ¡La bajeza de decir que porque las acusaciones contra Félix Salgado Macedonio, candidato por Morena a la gubernatura de Guerrero, ya prescribieron lo hace un hombre probo!

¿Dónde quedó la voz de un gabinete de paridad cuando se trata de la defensa de las mujeres contra la violencia de género, mismo si eso implica enfrentarse a su propio partido? Hace tiempo que Olga Sánchez Cordero y Rosario Piedra olvidaron defender a las mexicanas violentadas.

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La Chingada es el nombre de un rancho, pero si se le antecede de la preposición “de”, el resultante es el desdén con el que la Cuarta Transformación trata a la ley, a la justicia y a la verdad en este país. Describe el cómo nos irá a todos mientras permitamos que el gobierno siga sembrando calumnias y vedando respuestas.