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Acercándose a 100 mil muertos, reto al presidente

No ha habido 

Pero en esa actitud servil (que no servicial), López-Gatell le está fallando —y gacho— a quien confió en él y le ha conferido tantas atribuciones.

Subí, subí, subí. Ya estaba bien arriba
Cuando sentí un murmullo. ¿Era reto, diatriba?
Escuché: carcajadas, ironías, insultos.
¿Que os parezco una simia? Oh mis buenos estultos:
¿Sabéis de cosas bellas?
Yo hace siglos que vivo trenza que trenza estrellas.
Alfonsina Storni

Se reportan oficialmente 84,000 muertos por covid en nuestro país. Más de 821,000 infectados, y los que faltan...

Hugo López-Gatell, designado coordinador del combate a la pandemia en México, engañó a un país entero —incluyendo, supongo, al presidente de la república.

Dijo que contaba con la mejor estrategia, que desde febrero el país estaba preparado para enfrentar al virus, que se buscaba la inmunidad de rebaño, que no había necesidad de realizar pruebas masivamente, que no era conveniente usar cubrebocas como medida para prevenir los contagios.

Jugó a leer poesía y a ningunear a cualquiera que cuestionara sus métodos, así fuera la publicación más importante en medicina a nivel mundial cuando esta señaló sus pifias.

Tan ha acaparado la atención pública (ya sabemos que es lo único que busca) que ayer compareció ante los senadores y el presidente de la comisión de salud en el Senado. No lo hizo el titular de la Secretaría de Salud como correspondía; fue requerido el subsecretario y, mismo entonces, se hizo del rogar.

Miguel Navarro, senador morenista y presidente de la mencionada comisión de la cámara alta, suspendió la comparecencia por “no haber garantías de respeto y civilidad”. Me apena informarle al legislador que las condiciones de civilidad desaparecieron cuando este otro señor insistió en mantener inalterada una estrategia fallida.

En su defensa, el subsecretario de la perpetua mueca sonriente mencionó: “no pierdo la esperanza de que vean la evidencia”. ¿En verdad no se da cuenta que “la evidencia” ya la hemos visto y es precisamente por ello que se le cuestiona? Se trata de los miles de muertos con una proporción infame de ellas entre el personal del propio sector salud. ¿Va a decir que este último dato también es a causa de la morbilidad y diabetes entre los médicos?

Es increíble que le permitan a este servidor público decir en Twitter: “… la única manera de salir adelante es pensar en el bien común, más allá de cálculos políticos”. Una imperdonable ofensa cuando que es lo único que él ha realizado en los pasados 10 meses. La risa fácil, las portadas de revista...

Pero en esa actitud servil (que no servicial), López-Gatell le está fallando —y gacho— a quien confió en él y le ha conferido tantas atribuciones.

¿Cómo le ha pagado al primer mandatario? Pues cambiando la metodología por decisión propia (si bien no es la primera vez), sin “agua va” y sin explicaciones.

El presidente debe estar muy molesto con ello, así como con la continua y creciente indignación nacional ante un subsecretario que no es capaz de aceptar los errores cometidos. Y es que le encarece la justificación y la defensa que debe de hacer ahora que nos acercamos a los 100 mil decesos. Esta será una cifra a todas luces injustificable, mismo para el titular de la nación.

¿Cuál será el pretexto?, ¿la desigualdad; la obesidad; las condiciones del sistema de salud? Eso ya no convence por una simple y sencilla razón: dichos factores se conocían desde antes de establecer la estrategia y debían haberse considerado para elaborarla. Había que haberlos tomado en cuenta, luego, para modificar acciones por parte del gobierno. Hugo López-Gatell se ha rehusado a hacerlo y eso es lo que ya resulta indefendible.

¿A quién culpará ahora de sus necedades? “Vender” 100,000 muertes no será sencillo. ¿O cómo se contabilizarán ahora los muertos? ¿90,000 serán “escenario catastrófico y medio” o, ante los posibles 120,000, se les llamarán “dos escenarios catastróficos”?

Seguramente López-Gatell no le “vendió” a su tocayo López Obrador que se llegaría a tan escalofriante número de decesos. Le habrá prometido que en México la pandemia se controlaría...

Pero hoy, que es un hecho indiscutible que no hay control, es momento de que YSQ le exija cuentas a HLG. El silencio desgarrador de casi 100,000 fallecidos exigen la renuncia de quien siendo científico, prefirió jugar a la política.

Acercándose “a los otros 100 mil” ( por aquello de que el presidente retó a un grupo de adversarios que, de juntarse dicho número de manifestantes, él renunciaría), toca que la sociedad mexicana rete al titular del ejecutivo federal a atreverse a llegar a 100 mil muertos sin solicitarle la renuncia al subsecretario.

Y también ya toca que el otro López, si le queda algo de decencia, pondere su dimisión ante tan trágico número que se avecina.