Columnas

La educación después del COVID-19.

La educación privada y pública

La educación como política pública en que convergen liderazgo actualizado y esfuerzo transformativo debe encabezar la comprensión y aprovechamiento del cambio radicalizado por la pandemia.

De la misma manera, las escuelas privadas deberían comprender el equilibrio indispensable entre su necesidad económica, el entendimiento del entorno y del cambio en que deberían participar. No hay datos sólidos de que eso haya comenzado a ocurrir.

El proceso integral deber ser guiado por la Secretaría de Educación Pública, cuya titular Delfina Gómez ha dicho que el regreso a clases será seguro, ordenado, gradual, con el semáforo epidemiológico en verde, y conforme lo determinen las autoridades locales.

A ello debe agregarse muy pronto una visión de conjunto que reactualice programas, operación, compromisos de nuevas generaciones de maestros y una nueva narrativa de lo que significa la educación después del COVID-19, especialmente el teletrabajo y la preeminencia del conocimiento y el mundo digital.

Es importante que los actores de la educación privada y pública atiendan al criterio de las dos autoridades rectoras, la SEP y la Secretaría de Salud, en coordinación con todas las entidades.

Respecto de las inmediatas expectativas de reanudar algo de la debatible eficiencia educativa previa a la pandemia y proceder con una revisión gradual, pero consistente de carácter prospectivo en diálogo con el mundo, la ciudadanía, los padres de familia, requieren evidencia pronta de la disposición de pensar y actuar de una manera contemporánea y vanguardista.

Al momento, Campeche es la única entidad en verde y por ello se vacunó a los profesores del estado, pero han sido cautos y continúan con el esquema de educación a distancia.

En Coahuila, esta semana 50 áreas comunitarias atendidas por la Comisión Nacional de Fomento Educativo (Conafe) reiniciarán actividades, luego de que se habían autorizado en Saltillo y Torreón bajo ciertas condiciones y cero casos de contagio.

Los efectos de la pandemia en la educación son evidentes y dignos de resaltar.

Por un lado, un esfuerzo loable de madres y padres por guiar a sus hijos desde casa, que los hace ser empáticos con los docentes, quienes, a su vez, han aprendido una nueva forma de educar.

Por el otro, la deserción, que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calculó, a finales de 2020, en 628 mil niños y jóvenes de 6 a 17 años en México, mientras un estudio de la Universidad Iberoamericana, el ITESO y la Confederación Nacional de Escuelas Privadas estima que las escuelas particulares perdieron al 18% de sus estudiantes.

A la problemática académica no se puede sumar el regreso desordenado sin condiciones de salud en las entidades. Como se ha insistido, por ejemplo por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, lo fundamental es y será reactivar sin arriesgar.

En Confianza

El acuerdo nacional propuesto por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, para que los gobernantes eviten intervenir en el proceso electoral en curso, tuvo eco en siete gobernadores y la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum -todos de Morena-, quien fue la anfitriona en CDMX y presentó la adhesión y compromiso para no destinar recursos públicos en apoyo a candidatos, denunciar recursos