“Derecho de piso” a la 4T

pistola
Desde que comenzó el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, la rabiosa reacción de la derecha no se hizo esperarpixabay.com

El “Derecho de piso” es una práctica delictiva más vieja que mi abuelita, que consiste en esto: “O me das lo que te pido, o te hago daño”.

¿Nunca les pasó en la escuela, que un niño más grande les dijo a la hora del recreo: “o me das tu torta todos los días, o te pongo una madriza?”

El “Derecho de piso” es una práctica delictiva más vieja que mi abuelita, que consiste en esto: “O me das lo que te pido, o te hago daño”.

Todo mundo sabe (o si no lo sabe, acá estoy para contarlo) que uno o varios policías, que descubren a un criminal o banda delictiva, operando sin pagar protección, serán amenazados con llevárselos al bote si no se mochan con su respectiva cuota.

Todos lo vimos en la película “El Padrino II” (Francis Ford Coppola, 1974), cuando Don Fanucci, el capo local de la Little Italy, extorsiona a los comerciantes para no destruir sus locales, hasta que se lo tuerce el joven Vito Corleone.

En nuestro país sucede algo muy curioso: El capo local (PRI/PAN) no pagaba “derecho de piso”, pues era socio del crimen organizado. Cuando la derecha perdió las elecciones, perdió toda el hampa (incluyendo empresarios, políticos, abogados y jueces corruptos, así como “periodistas” chayoteros). Adiós dinero sucio a manos llenas, drogas, orgías, estrellas de televisión metidas a scorts, privilegios, negocios en lo oscurito, decadencia, satanismo, inmoralidad sin límites.

Desde que comenzó el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, la rabiosa reacción de la derecha no se hizo esperar: ataques continuos, difamaciones, marchitas pedorras, “fake news”, bots, etc. Ante el inesperado apoyo de la mayoría de los mexicanos, a la “fifiriza en el exilio” no le ha temblado la mano para derramar sangre, echando por delante a sus cancerberos aliados, por todo lo largo y ancho del territorio nacional, a cambio de la recuperación de la “buena vida” perdida.

La cadena de masacres en México (desde Minatitlán Veracruz, hasta la frontera entre Sonora y Chihuahua), tienen dos objetivos: 1. Generar antipatía hacia el régimen de izquierda (con una prensa vendida, exagerando la tragedia, lo cual nunca hizo durante los sexenios con gobiernos derechosos que les arrojaban jugosos chayotes y otros regalitos), con la ilusa idea de recuperar puntos electorales cuando relancen al “Borolas” u otro candidato de dudosa reputación). Y 2: Sembrar terror, para hacer efectiva la intención principal del “derecho de piso”: “O regresan las cosas como estaban, o habrá más pesadilla y muerte. Total, había corrupción, pero vivías tranquilo. ¿Sí o no?”

No existe empatía ni amor al prójimo, en la guerra declarada de la “Mafia sin Poder”, contra la 4T.

Ante esta situación, lo mejor que los mexicanos podemos hacer, es resistir, pues concederle el más mínimo deseo a la delincuencia, es ponernos en sus manos para siempre.

No hay que darle el más mínimo voto a la derecha. Seamos libres y felices. No cedamos jamás, aunque al chantaje se sume el alza de precios por parte de los empresarios, o a la retención de productos básicos, o que las cadenas de televisión amenacen con no transmitir partidos de futbol ni telenovelas.

La lucha es difícil, pero Dios no está con los culeros, y saldremos adelante.

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