Todos coludos o todos rabones

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Alcaldes panistas durante su protesta en Palacio Nacional.Andrea Murcia/Cuartoscuro.

López Obrador invitó a los alcaldes a levantarse muy temprano para acudir a Palacio Nacional y también a que montaran un campamento para ejercer presión.

 


Nada hay que en su concepto no peligre,
Ni fe que no se venda en un barato,
Ni esperanza cristiana que no emigre;
Pero su orgullo ciégale insensato:
Tiene el instinto y el rugir del tigre,
Mas Dios no le hizo tigre, sino gato
Manuel del Palacio

Gas para los munícipes y concesiones para los revoltosos. El doble rasero aplicado por el presidente estas semanas llama la atención; más viniendo de alguien quien busca ser aspirante al premio Nobel de la Paz...

Pero es diferente ser permisivo a ser pacifista; López Obrador no se ha percatado.

En mi columna de El Heraldo de hoy hablo de ese doble rasero que ha demostrado la 4T en más de una ocasión. Con alcaldes de oposición y las universidades ha sido un tipo de presidente y con los revoltosos otro. Así que, fuera máscaras; propongo tratar a todos por igual: si llegan a quemar librerías o hasta la mismísima Puerta Mariana en Palacio Nacional para derribarla o solo a tocar en ella, que a todos los gaseen con gas pimienta.

 

López Obrador invitó a los alcaldes a levantarse muy temprano para acudir a Palacio Nacional y también a que montaran un campamento para ejercer presión.

¡Que le tomen la palabra! La oposición debiera tomar nota; es lo mejor que pueden hacer los alcaldes y lo que menos esperaría. Andrés Manuel ha sido el mejor ejemplo en cerrar calles por meses...

Es cierto, el modelo es muy diferente de lo que se espera. La teoría supone que la autoridad esté trabajando en sus oficinas, pero dado que es la 4T y se implementan nuevos moldes y modelos, es momento que ejerzan esa presión montando un campamento en el Zócalo el tiempo suficiente para que el ejecutivo federal deje de mandarlos a Gobernación...

Los citadinos –para variar- sufrirán el desquiciamiento de tener en pleno centro ese campamento pero, total, ya estamos acostumbrados. Los habitantes de los diversos municipios sufrirán –o no- el tener a sus presidentes fuera de su zona geográfica durante un buen rato (sin incurrir en grandes gastos: es campamento, no hotel de lujo. Claro, siempre y cuando no hagan lo que algunos en el plantón del 2006, esto es, pasar una horas ahí e irse a dormir al St. Regis). Cierto, la plancha del zócalo no está acolchonada y hay baños públicos cercanos.

Quizá haciendo ese tipo de mítines, siguiendo el consejo del presidente de la República, consigan más guardias o mejor presupuesto para sus alcaldías que lo que recientemente pactaron, que no ha de ser más que una vana promesa... O háganle como los de la CNTE: tomen lo que ahora les prometen/dan y sigan pudiendo más.

 

La otra opción es que sigan el ejemplo de los 21 munícipes de Chiapas y se cambien de partido. La “congruencia” en este caso radica en dejar de ser gaseados y poder conseguir más recursos para sus ayuntamientos. Que cambien o no su ideología poco importa. O ¿alguien cree que los de Chiapas lo hicieron solamente por cambiar de siglas? Obvio no, el mismo “pío” hermano de López Obrador tuvo mucho que ver en la transición.

Sería otra enseñanza de la 4T: cuando tu partido ya no te da lo que requieres, ¡cámbiate! Enseñanza por cierto, que el mismo no es propiedad exclusiva de la 4T. Calderón también la está siguiendo al pie de la letra.

Eso sí, para hacerlo interesante debería de haber una sanción económica para toda persona electa bajo ciertas siglas y que una vez en el poder (puesto de elección popular) decida cambiar o desertar partido. Sería una entrada importante para Hacienda y las autoridades electas se lo pensarían más de una vez antes realizar esos brincos políticos.

 

En la mañanera del día de hoy, Andrés Manuel descalificó (qué raro) la clasificación del “Doing Business” dado que México descendió seis lugares en dicha clasificación. La administración federal está en su primer año, ponlo que podía haber aplicado la muletilla que que se trataba “la cola” de los desatinos cometidos en el sexenio peñista.

Aunque pensándolo bien, hubiese sido estirar la liga demasiado. Ya van muchos avisos, clasificaciones y notas que señalan que la economía en México está entrampada o bien va en retroceso.

Es momento de tomar las riendas del jumento de aquel trapiche y volverlo una economía productiva y competitiva. Dar vueltas sobre uno mismo, así sea en un molino, no nos llevará a ningún lado y solo erosionamos ese camino infinito, eterno y condenado a nunca avanzar.

Así que ¡gas para todos! o empecemos a escuchar sistemáticamente a la oposición institucionalizada.

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