Preparados para el desempleo

Con el conocimiento en ciernes a punto de salir a dispararse en el campo laboral, miles y miles de jóvenes dispuestos a imponerse a contrapelo, acuden a las ferias de empleo locales y entrevistas de trabajo a solicitar empleo, como una medida de confirmación hacia la aplicación de la teoría puesta en práctica.

 

La realidad dista de alguna manera de la enseñanza impartida en las aulas universitarias, por lo que algunos detalles del campo laboral no lo incluyen en las cartas descriptivas, y las actividades encomendadas surgen como nuevos temarios para los aprendices, pero lo que tampoco se dice es que los jóvenes con mayor preparación son los más golpeados por el desempleo.

 

Entre más grado de conocimiento se posee, menor será la cantidad de salario depositada o bien, disminuyen las posibilidades de ser contratado por una de las empresas que las que se aspiró ingresar.

 

Tan solo en nuestro país un 66% de los jóvenes labora en el sector informal. Esto según un análisis llevado a cabo por académicos, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México, el cual retrata parte de la realidad que somete a los estudiantes: esforzarse mucho para ganar poco, a excepción de desempeñarse como funcionario público.

 

¿Por qué castigar con el cierre de oportunidades, a quienes si cuentan con preparación suficiente? ¿Por qué dejar que la juventud trabaje en condiciones en las cuales, ni derecho a atenderse en caso de algún mal, o bien formar su propio hogar a base de esfuerzo y dedicación? ¿Por qué varios no trabajan en el área que les corresponde?

 

Son varios fenómenos sociales los que suceden ahora y uno de ellos es que la mayoría no cuenta con herramientas legales que amparen su labor, sino que lo aíslan de la sociedad, luego de que se excluyeron como por casi un lustro, para tener de adorno el título y empezar a tomar iniciativas en relación a la carrera.

 

Sin duda, falta mejorar las condiciones de trabajo en todos los ámbitos: brindar un espacio a quienes cuenten con un nivel mayor en conocimiento, ofertar seguro social a cada uno de los trabajadores y reconocer el esfuerzo que realizan, pues la esclavitud moderna orilla a los empleados a dedicar buena parte del día a las actividades por lo que de vez en vez requerirán de servicios de salud.

 

Es hora de integrar, no de aislar a quienes cuenten con mayor preparación académica, en todo caso sería discriminación cognitiva y prevención por parte de las organizaciones para no ofrecer sueldos competitivos a quien mayor dominio de las labores tenga. 

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