Julio, olvidaste decir algo…

“Y, mientras los josefinistas tratan de encontrar formas de convergencia con los seguidores de AMLO para enfrentar a Peña Nieto, ¡hasta mañana!”

Con esta frase se despide hoy lunes Julio Hernández en su columna Astillero.

Le digo a Julio que si alguien relacionado con el movimiento de AMLO  se presenta como su “seguidor”, pero a la vez está tratando de encontrar formas de convergencia con el PAN, sólo está simulando ser su “seguidor” y hay que especificarlo.

En la coalición progresista se les tiene bien ubicados (cosa sabida bien por el periodista, por lo que extraña no haga mención) y  se les llama “chuchos”.  Por haber sido Jesús Ortega, quien inició una “convergencia” desde su posición de coordinador de campaña del líder tabasqueño en el 2006 y que  luego impulsó desde Los Pinos su candidatura a la presidencia del partido PRD.

Adoctrinados por Camacho Solís para aliarse al PAN (o PRIAN), aparato en el poder que se robó la presidencia en 2006, y apoyar con esa alianza a Marcelo Ebrard  como su candidato a la presidencia y no a AMLO.  

Acción fallida porque el pueblo sostuvo a su líder y no pudieron imponer a otro.

¿Cuál es (o era) el propósito final o la misión velada de Manuel Camacho?  Desacreditar a la izquierda donde milita (o está infiltrado) , aliarse al PAN,  para sólo en apariencia  “vencer a Peña Nieto”, porque en realidad lo que sucedería si los josefinistas lograran converger con AMLO, cosa que en lo personal descarto, sería el automático triunfo de Peña Nieto y el PRI ya que la izquierda progresista habría perdido toda credibilidad.

Y a eso le tira (o tiraba)  Camacho: A que la autoridad moral del líder tabasqueño quedase manchada y fuera de la contienda al aliarse al PAN. Finalmente Manuel es rata que convivió en el mismo hoyo que Carlos Salinas, padrino de EPN. Pero falló.

No son ”seguidores” de AMLO pues con los que están tratando de converger los “josefinistas”, Julio, sino  que repito, sólo simulan serlo, en beneficio del PRI.

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