September 19, 2019 02:37


Mañaneras, AMLO, Jorge Ramos y los buenos reporteros mexicanos a los que desprecia El Güero Castañeda

Jorge Ramos y AMLO
El famoso Jorge Castañeda si es hombre bueno, y lo es, tendrá que disculparse por su mamonería al referirse a reporteros honestos y eficaces. Tipo inteligente como pocos, sabe que la cajeteó y en serio.Internet

Güeros de rancho

Siempre he pensado que en nuestra racista sociedad, los mexicanos güeros son bastante sangrones. Me castigó Dios, que no existe pero chinga: seguramente por mi pensamiento racista, mi hijo y mi hija me castigaron casándose, Federico Manuel con una española de piel y cabellos claros, e Irma Alejandra con un británico todavía más pálido. Así que mis nietos son güerillos, de rancho como se dice. Espero que los cuatro niños crezcan sin los complejos de superioridad —o de inferioridad— del güero más famoso de la comentocracia nacional: Jorge G. Castañeda, un hombre que, pese a todo, me cae bien y al que le agradezco me honre con su amistad. Admiro a El Güero Castañeda porque lo mamila no quita lo inteligente. Pero, querido Jorge, ¿no crees que ya es hora de que le bajaras un poco? Te haría bien exhibir un mínimo de humildad, digo, a tu edad —66 años, ya merecedor de la pensión a los ancianos que da el gobierno.

El artículo de Castañeda de este lunes 15 de abril en El Financiero es, de plano, muy pinche con los reporteros mexicanos que diariamente cubren las conferencias de prensa del presidente López Obrador. Pinche e injusto, también inexacto o falso en algunos puntos. El pretexto para ofender a periodistas trabajadores y honestos se lo dio la participación de otro güero de rancho, Jorge Ramos, en una mañanera de Andrés Manuel.

Ganó AMLO, no Ramos

Dijo Castañeda: Ramos, “en materia de fondo, le ganó a AMLO”.

Mi comentario: Sí analizan los comentarios en las redes sociales que generó el diálogo entre Jorge Ramos y Andrés Manuel López Obrador, creo que la victoria, no por goleada, pero sí con cierta facilidad, se la llevó el presidente de México. Por supuesto, si nos atenemos a lo que en los medios han dicho los amigos de Ramos —como el propio Castañeda—, el vencedor fue el periodista de Univisión. ¿Empate? Eso sería si los medios y las redes tuvieran la misma importancia. No es así. El impacto de las redes es bastante más grande que el de los medios. Entonces, el triunfador fue Andrés Manuel.

Dos estilos: el de la estrella de la TV y el de los reporteros que no se creen parte de la noticia

Dijo Castañeda: “No obstante, lo más interesante me pareció el contraste entre el comportamiento de Ramos y el de los demás participantes –no quiero decirles colegas– en las dizque conferencias de prensa de AMLO desde el 2 de diciembre”.

Mi comentario: Hace bien Castañeda en no querer decirles “colegas” a los periodistas que van a las mañanera. No lo son. No trabajan en lo mismo Castañeda y Ramos y los reporteros que entienden que ellos no son la noticia ni el espectáculo. Ramos —Castañeda también, aunque con menor éxito— es gente del espectáculo y, por lo tanto, le gusta robarse el show. Los reporteros, en una conferencia de prensa simplemente preguntan y esperan la respuesta. Replican, pero sin alharacas.

El dinero de Ramos

Dijo Castañeda: “Ramos gana mucho dinero como conductor de Univisión”.

Mi comentario: Me alegra que Ramos gane “mucho dinero”. ¿Cuánto es mucho? ¿Como Slim? ¿Como Ciro Gómez Leyva que tiene dos ingresos elevados, el de Radio Fórmula y el de Imagen TV? ¿Como López-Dóriga, bien plagado en Televisa, Radio Fórmula y Milenio?¿Como Carmen Aristegui, que genera recursos trabajando en Radio Centro, CNN en Español y Reforma? Ojalá Castañeda le ponga número a la expresión “mucho dinero”, nomás para entendernos. Y ojalá informe cuál era su intención al presumir que su amigo Ramos es un ricote. ¿Humillar a los reporteros que tienen salarios bajos? ¿Lo hizo enojado porque en una estación de radio nacional a El Güero le quitaron una iguala por sus comentarios, ya que la administración pensó, quizá equivocadamente  –quizá con base en un cálculo racional– que recibía más de lo que sus análisis aportaban? 

¿Prensa patito o analista patito?

Dijo Castañeda: “Desde hace meses, varios comentócratas –los menos– hemos señalado el carácter patito de las mañaneras de AMLO. Medios patito, integrantes patito de la fuente de Presidencia, preguntas patito de los participantes, respuestas patito de AMLO, reacciones patito (sin seguimiento) de la fuente... Pero Ramos los puso en evidencia. Llegó preparado: con sus datos en mano”.

Mi comentario: Insisto, los güeros en México piensan que son los únicos que saben. Desde hace tiempo Jorge Castañeda ha descalificado a los periodistas que acuden a las mañaneras. Según El Güero, no saben preguntar. No estoy de acuerdo. Veo diariamente las conferencias de prensa de AMLO y, con excepciones, las preguntas de los reporteros son muy inteligentes. Castañeda habla por hablar —o escribe por escribir—, ya que él mismo ha confesado que no ve las mañaneras. Si no las ve, entonces no sabe qué preguntan los reporteros. ¿Por qué, si no los ha visto o escuchado preguntar, los cuestiona tan pinchemente? Sería importante que Jorge volviera al rigor analítico. Es una vacilada criticar lo que no se conoce, y Castañeda no tiene idea acerca de qué preguntan los reporteros —y reporteras— que acuden diariamente a Palacio Nacional. Si la prensa es patito, entonces el querido, respetado y admirado Jorge Castañeda, esta vez, luce como un analista patito.

El contexto mamón que Jorge Ramos sí dio y Jorge Castañeda no vio

Dijo Castañeda: Ramos “fue conciso: sin idioteces de contexto, antecedentes o calentamiento por nervios”.

Mi comentario: Castañeda se equivoca, miente o de plano solo escribe por escribir, ya que evidentemente  no escuchó lo que dijo Ramos. No por nervioso o para calentar, pero Jorge Ramos sí dio, antes de preguntar a Andrés Manuel, algunas “idioteces de contexto”. El contexto que Ramos ofreció no fue para ubicar la pregunta, sino para lucirse como un luchador por la libertad de expresión siempre perseguido por los tiranos. La estrella de Univisión, antes de preguntar, agradeció a López Obrador que el gobierno de México hubiera gestionado su liberación cuando el dictador Maduro, de Venezuela, lo mantuvo prisionero. Mamonería pura. Se entiende, ya que Ramos es otro de esos mexicanos güeros que se sienten superiores a cualquiera. Por cierto, lo de Jorge Ramos en Venezuela fue otro show, solo eso. Entendamos las cosas como son.

Conclusión: entra la estrategia de seguridad y las críticas a Reforma y a otros medios y periodistas

Si Jorge Castañeda es un hombre bueno, como lo es, se disculpará con los reporteros mexicanos a los que ha ofendido. Si El Güero se olvida de que su color de piel y pelo lo obliga a ser sangrón, publicará un artículo retractándose. Es lo menos que puede hacer.

Por lo demás, quisiera informar algo a Castañeda y a todos los que han dicho que Ramos llegó a la mañanera a dar una lección a los reporteros que nunca preguntan nada interesante: las preguntas de Ramos —la de los muertos del arranque del sexenio y la de la petición de AMLO de que Reforma revele sus fuentes— ya las habían hecho, ¡varias veces!, los reporteros que a diario se levantan a las cuatro o cinco de la mañana para llegar al Palacio Nacional antes de las 7:00 AM.

Cada vez que a Andrés Manuel le hicieron tales preguntas, respondió lo mismo: que él ve mejoría en el tema de la seguridad pública y que, en uso de su derecho a la libre expresión, seguirá dándole lata al periódico de Alejandro Junco y a los otros medios o periodistas que él crea que lo calumnian.

¿Qué opino de la estrategia de seguridad del nuevo gobierno? Que al menos se está intentando algo distinto —espero funcione— con la guardia nacional, para tratar de corregir el desastre que dejó Felipe Calderón, quien nos metió en una absurda guerra con la que buscaba la legitimidad que no le dio una elección presidencial fraudulenta que Jorge Castañeda no solo no cuestionó, sino que inclusive aplaudió. 

¿Qué opino de que AMLO critique a medios y periodistas? Que si no pasa de las palabras, y de ahí no ha pasado, se trata de un sano debate democrático que beneficia a México en la medida en que ayuda a poner a cada quien en su lugar.

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