El principal problema de la oposición al régimen de la 4T es la carencia de liderazgos con autoridad moral y pasados limpios suficientes para sostener las críticas hacia los posibles errores del gobierno en turno.

Los gustos por un estilo de vida ostentoso, empresarial y superficial que encumbraron a la clase política por años, han dejado de ser el ícono aspiraciones de las clases medias y bajas para convertirse en una tendencia que se repudia, cuestiona e investiga. Después de todo, la vida sencilla y el estilo despreocupado, auténtico y “normal” del presidente revolucionó las claves simbólicas de las narrativas públicas, dejando claro que si de algo se ha cansado la ciudadanía es de políticos enriquecidos a costa de su miseria, explotación, pobreza y falta de empleo.

Gil Zuarth se integró a la defensa del gobernador de Tamaulipas después de ser involucrado en los entramados de corrupción por Emilio Lozoya. Con todo y que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Fiscalía General de la República (FGR) abrió, el 11 de junio, una carpeta de investigación por presuntas operaciones con recursos ilícitos provenientes del narcotráfico en contra Francisco Javier García Cabeza de Vaca a raíz de sus nexos con el Cártel del Golfo y el de Los Zetas.

Probablemente la defensa en la que el ex secretario particular de Felipe Calderón debería estar trabajando es en la suya, pues el periodista Álvaro Delgado ha revelado que la Unidad de Inteligencia Financiera detectó que en un solo día “movió” 31 millones de pesos, entre otras operaciones “extrañas”.

Peor que el coraje por haber sido ligado al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, según la declaración de Lozoya ante la FGR, Gil Zuarth tiene presuntamente movimientos financieros que no corresponden con sus ingresos y un estilo de vida al que pocos mexicanos podrían acceder.

Suerte similar a la de Javier Lozano, que según las mismas indagatorias en construcción por parte de la UIF y Santiago Nieto tiene operaciones sospechosas, no reportadas y no coincidentes a sus ingresos comprobables.

Aunque la verdad jurídica será dirimida en tribunales, el hecho es que no puede ocultarse la superioridad con la que personajes panistas han tratado a sus iguales, a periodistas y hasta a críticos en redes sociales. Detrás de cada "no sean ordinarios" ―frase de Lozano― hay una autoconcepción de sí mismo sobre su "extraordinariedad". Lamentablemente su fracaso moral podría llegar al fracaso legal de comprobarse que, al igual que varios de sus compañeros de partido, la corrupción es la fuente de la superioridad económica que tanto presume.

POR CIERTO. Lo curioso es que en tiempos de negaciones y deslindes, como el que le hizo el gobernador Francisco Domínguez a Guillermo Gutiérrez Badillo, el protagonista de los videoescándalos de sobornos que lo acompañó por 14 años de carrera política durante su desempeño como diputado federal, alcalde, senador y gobernador, hasta en 12 de sus 13 giras al extranjero y hasta a Roma a conocer al mismísimo Papa, Gil Zuarth opte por involucrarse todavía más con narcopersonajes corruptos como Cabeza de Vaca. Una de dos: o ha optado por el suicidio político, o aquello que los une y todavía no se ha revelado es mucho más fuerte y vinculante como para deslindarse pronto y arriesgarse a ser expuesto por no estar al margen.

Queda claro que con uno que cayó, poco a poco todos van cayendo. Léase García Luna, léase Emilio Lozoya y Felipe Calderón. A efectos de derrotas morales, parecen ser parte de lo mismo.