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México se encuentra hoy ante una encrucijada sin precedente en la historia de nuestra imperfecta democracia.

A menos de dos meses de las elecciones más grandes de la historia.

A menos de dos meses de los comicios electorales más extensos en la historia de México, politólogos y otros analistas discuten arduamente la pertinencia del llamado “voto útil”. Éste busca evitar la división de la oposición mediante el sufragio en favor del candidato o partido que tenga mejores oportunidades para vencer al adversario más fuerte, es decir, a Morena, quien hoy día encabeza las encuestas en la mayoría de las entidades federativas y a nivel nacional para ratificar su mayoría en la Cámara de Diputados.

Algunos arguyen que el concepto del voto útil contraviene algunos principios de la libertad democrática, pues el votante podría verse obligado a echar a un lado el partido de su preferencia en favor de otro cuyas ideas pudiesen no encajar en los deseos del ciudadano. A manera de ejemplo, hace algunos días un ex político mexicano expresaba su desasosiego ante la opción de votar por Margarita Zavala o Salomón Chertorivsky para diputados federales en el distrito 10 de la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México.

México se encuentra en una encrucijada

En este tenor, si México gozase de una verdadera democracia funcional, y si existiera una real cultura democrática en la cual las opciones políticas convivieran, sí que el voto útil sería quizá una anomalía en el ejercicio democrático. Sin embargo, suscribo la idea de que México se encuentra hoy ante una encrucijada sin precedente en la historia de nuestra imperfecta democracia.

A pesar de que durante los años de existencia del INE, México ha atestiguado el mayor número de transiciones de partido, tanto a nivel federal como local, los candidatos de Morena – y el propio AMLO- se empecinan en sus constantes embates contra el árbitro electoral; insisto, no obstante el hecho de que el organismo electoral ha asegurado elecciones limpias y transiciones democráticas pacíficas, sea del PRI al PAN, del PAN al PRD, del PAN a Movimiento Ciudadano, del PRI a Morena, etcétera.

¿Conviene el voto útil?

Derivado de lo anterior, sí que conviene el voto útil. En el caso de las elecciones a gobernadores, conviene votar por el candidato más fuerte capaz de vencer al partido del presidente. Por otro lado, en el caso de diputados federales, no descartemos el voto en favor de los candidatos opositores más fuertes, sean coaligados o en solitario. Ello depende, conviene saber, de las decisiones de los partidos de oposición con base en las encuestas de cada distrito.

En suma, el voto útil sí que útil si el deseo del votante es limitar el poder omnímodo de AMLO, y si se desea ganar la Cámara de Diputados en aras de la recuperación de un órgano legislativo plural que sirva efectivamente de contrapeso contra un Ejecutivo omnipotente, autoerigido en mesías tropical (gracias, Dr. Krauze) que busca infatigablemente la centralización del poder político y el amedrantamiento de los otros poderes de la Unión.