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El aeropuerto Felipe Ángeles que se construye en  Santa Lucía, honra el espíritu y vocación de un hombre que nunca dudó en servir a su país

¿Por qué llamar al nuevo aeropuerto Felipe Ángeles?

Es bien conocido que tras la cancelación del proyecto del aeropuerto en Texcoco, el presidente Andrés Manuel López Obrador, no obstante las críticas, quejas y reclamaciones públicas, ordenó el inicio de la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, emplazado en la base militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México.

¿Por qué llamar al nuevo aeropuerto Felipe Ángeles? ¿Qué motivó la decisión de AMLO de conmemorar a un general destacado de la Revolución mexicana, pero que, sin embargo, es para muchos mexicanos un nombre desconocido? Recojo enseguida un extracto de la semblanza de Ángeles publicada en la página oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Ángeles y el presidente Madero, ambos liberales, establecieron un vínculo intelectual, de amistad, admiración, respeto, confianza y lealtad que conservarían hasta la muerte. Fiel al ideario democrático maderista, aceptó el cargo de secretario de Guerra bajo las órdenes de Venustiano Carranza. Por el restablecimiento de la Constitución de 1857 y la instauración de un gobierno democrático, Ángeles regresó a México en 1918. El aeropuerto internacional Felipe Ángeles que se construye en la antigua hacienda de Santa Lucía, honra el espíritu y vocación de un hombre que nunca dudó en servir a su país”

A pesar de la destacada trayectoria militar de Felipe Ángeles, así como a cargo del Colegio Militar, resulta curioso que AMLO haya optado por conmemorarle haciendo a un lado a personajes celebérrimos de la Revolución mexicana – contemporáneos del general- como Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, entre otros. Si, por otro lado, se buscaba homenajear a personajes del Ejército mexicano, quizá Lázaro Cárdenas o Álvaro Obregón hubiesen sido opciones legítimas para bautizar al nuevo aeropuerto.

Sin el ánimo de demeritar las destacadas acciones del general Ángeles, así como su fidelidad al Apóstol de la Democracia, un enorme número de viajeros nacionales que no están ampliamente versados en la historia de la Revolución mexicana desconocerán el nombre del general. Ello podrá incitar la curiosidad de muchos mexicanos, y probablemente, la voluntad de la lectura sobre la vida del militar, y con ello, un mejor conocimiento sobre la historia de nuestro país, y en particular, de aquellos años convulsos de la segunda década del siglo XX. Por este motivo debe celebrarse la decisión de López Obrador.

Sin embargo, el viajero internacional sí que echará de menos arribar a un aeropuerto cuyo nombre es ampliamente conocido. No será lo mismo aterrizar en el aeropuerto Benito Juárez -El Benemérito de las Américas- así como los mexicanos que conocemos los nombres de personajes como John F. Kennedy, Charles de Gaulle y Leonardo Da Vinci, en referencia a los aeropuertos internacionales de las ciudades de Nueva York, París y Roma, respectivamente.

En suma, la decisión de llamar Felipe Ángeles al nuevo aeropuerto internacional de la capital del país provoca reacciones contrarias. 

Por un lado, motivará la curiosidad de muchos, pero por el otro, evocará un recuerdo que quizá debiera aludir a algún otro ilustre mexicano.