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En la política no importa nada; todo es posible; ​Se tardaron más en construir una expresión que en llevarla a la ruina.

Obradoristas de ocasión

El respeto para el presidente sigue intacto, asimismo mi admiración y reconocimiento. Sigo su trayectoria desde 1998. Su semblanza es natural, auténtica, leal, al igual que el proyecto de transformación.

Es común encontrar Obradoristas de ocasión. De hecho, en este preciso instante abundan por todos lados. Resulta que ahora vemos cada día el registro o la manifestación de simpatía que repentinamente se identificó con la Cuarta Transformación. Es óptimo, pero hasta cierto punto no.

Morena debe privilegiar a los actores sumamente competitivos que han caminado desde hace más de 30 años en esta lucha; asimismo, aquellos cuya estrechísima relación sea por convicción. Allí, van muchos cuadros, fundadores, activos, referentes, liderazgos y auténticos forjadores de la izquierda. Sin embargo, se está actuando diferente. ¿Por qué?

Las razones son evidentemente obvias: la coyuntura clave que vive la popularidad del presidente, López Obrador. Eso naturalmente inspira, pero mueve más en los intereses por el proceso electoral que se avecina el próximo 6 de Junio. A pesar del pasado que cada uno de los actores carga en su conciencia, en la política no importa nada; todo es posible, aunque en determinado momento hayan repudiado el accionar, incluso, cuestionando y criticando la forma y el estilo de vida del mandatario, Andrés Manuel López Obrador.

Aquellos que lo hicieron y hoy emigraron a Morena, hoy actúan con fervor y agrado y socavan el pasado duro y tenso que, incluso, arremetió contra el presidente para cuestionar a detalle y conspirar, ¿de que vivía?, ¿por qué viajaba tanto?, ¿quién financiaba las giras? Ese era un tema favorito de la oposición, que con alegría y gusto disfrutaba de la crítica.

El atractivo esquema político que ofrece Morena en estos momentos es una oportunidad inmejorable; gracias al presidente Obrador, sí, al “peje lagarto” cómo lo llamaron irracionalmente, varios que lograron minarse en este ejercicio previo electoral, gobernarán, incluso, tendrán un espacio legislativo para tomar decisiones a fin de discutir, aprobar y modificar leyes de la constitución.

Qué bueno que el Obradorismo como expresión haya crecido. Batalló y peleó en las movilizaciones sociales y en la lucha democrática, pero, ¿por qué ahora premian con espacios y candidaturas inmerecidas a actores cuyo paso es incluso escandaloso? Detestaron el accionar de la política Obradorista; algunos de ellos llenaron los bolsillos a costa del erario público. Y, ¿qué pasó?, nada, absolutamente nada, de hecho, son perfiles privilegiados del esquema electoral en muchas entidades del país. Empero, eso no depende del mandatario, sino del CEN que tomó las decisiones.

¿Ya comenzó la degradación de Morena?

Seguro que eso traerá una mala posición para Morena, sin embargo, nos encontramos en una confusión similar con la oposición; son básicamente lo mismo; hay espuria y simulación; lo único que cambia es la narrativa que suena contradictoria para muchos a pesar de que han arriesgado su credibilidad y su convicción que, en pleno proceso democrático, pusieron a prueba con tal de ganar un espacio. Los valores no importan aquí; la política es el arte de lo posible, pero, quizá para Morena, cobre factura en tres años que el presidente tome un merecido descanso con su familia.

Ya pensó en su retiro. Lo dijo abiertamente. Entonces, en tres años el partido puede estar contaminado y lleno de oportunistas y Obradoristas de ocasión. Se tardaron más en construir una expresión que en llevarla a la ruina. Si Morena sigue por ese camino, muy pronto se degradará, tal vez ya comenzó esa etapa, no obstante, el buen momento del presidente Obrador y su fuerte injerencia en la agenda pública, permiten abrir la brecha para ganar de 7 a 9 gubernaturas.

Justamente ese es el motivo de aparentar ser Obradoristas. Su estilo propio del presidente movió multitudes, pero, ¿y después? De un momento a otros las tribus en Morena se despedazarán políticamente; eso ocurrió con el PRD y el partido guinda va que vuela para allá. Son lo mismo, aunque con una nueva lingüística: sembrar la Cuarta Transformación. De muchos lo admiró porque verdaderamente lo merecen, aunque otros, son actores de paso cuyo protagonismo aparenta lo que no es.

Notas finales

Las renuncias de Morena siguen en Michoacán. Se prevé que son más de 50 municipios los que alistan su salida para emigrar a Fuerza por México bajo la batuta de Cristóbal Arias Solís, quien ya pelea palmo a palmo y ha crecido potencialmente.