Columnas

Las medicinas experimentales de AMLO. Transparencia, por favor: para evitar la grilla

El presidente AMLO y el secretario de Salud, Dr. AlcocerAndrea Murcia, Cuartoscuro

Andrés Manuel jamás en su vida ha recibido tratos de privilegio. Con mayor razón la 4T debe aclarar su tratamiento médico.

Politiquería, sí

Y politiquería todavía más barata porque la motiva la falta de información clara de la 4T.

Hoy sábado 13 de febrero el diario Reforma, en su columna Templo Mayor, grilla con la enfermedad de AMLO. Especulan sus editores, con enorme inmoralidad, con el único propósito de acusar a Andrés Manuel de algo que él jamás haría: utilizar su cargo para privilegios personales.

El problema es que, si bien sus editores lo hacen inspirados en la mala leche —desde luego, asimismo con ganas de favorecer a la oposición en el proceso electoral ya en marcha—, lo cierto es que la culpa la tiene el gobierno de la 4T, que no ha sido para nada transparente en este asunto.

Veamos lo que dice el espacio de opinión más importante del diario de Alejandro Junco dirigido en lo editorial por el fanático de ultraderecha Juan Pardinas:

√ “Ayer se anunció un nuevo protocolo de investigación para un tratamiento contra covid-19 que consiste en un coctel que incluye el famoso remdesivir y que se iniciará en el Instituto Nacional de Nutrición, justo en donde le dieron a Andrés Manuel López Obrador un medicamento misterioso del que nadie ha querido informar puntualmente”.

√ La duda es si el presidente que presume no haberse saltado la fila para vacunarse tuvo acceso previo —y por lo tanto privilegiado— a ese fármaco que, por cierto, ya había sido probado en México el año pasado con resultados positivos pero que aún no ha sido aprobado por la Cofepris”.

AMLO y su protocolo de investigación

Inmediatamente después de superar al terrible covid, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que había participado en un protocolo de investigación encabezado por el destacado infectólogo Guillermo Ruiz-Palacios, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán:

“El sábado por la noche tuve un poco de malestar, el domingo también. Hablé con el doctor Alcocer, él me atendió, junto con un grupo de médicos…, se decidió que participara yo en un proceso de investigación que está llevando a cabo desde hace algún tiempo el Instituto de Nutrición… Y me empezaron a aplicar antiviral… y desinflamatorios… (Los) médicos del Instituto de Nutrición que llevan a cabo esta investigación a la que hice referencia, son el doctor Guillermo Ruiz Palacios… y la doctora Sandra Rajmé López”.
AMLO, mañanera del 8 de febrero

Querido Andrés Manuel, alguien te dio información incorrecta

Hay algo que nomás no cuadra en la explicación ofrecida por el presidente de México. Y es el hecho de que, durante el periodo de la enfermedad de Andrés Manuel, no estaba vigente ningún protocolo de investigación del doctor Ruiz-Palacios. Al menos ninguno registrado en Cofepris, tal como lo exigen las leyes sanitarias mexicanas.

He consultado la página de internet en la que se enlistan las investigaciones médicas autorizadas y nomás no encuentro el protocolo al que hizo referencia el presidente López Obrador.

Más tarde, en otro artículo, hablaré sobre las investigaciones correctamente en marcha para tratar al covid en nuestro país. Por lo pronto solo diré que no es sencillo cumplir con los requisitos establecidos por Cofepris. (https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/ensayos-clinicos-protocolos-de-investigacion-en-seres-humanos)

Para que sean legales los “protocolos de investigación en seres humanos” necesarios para el “registro sanitario de medicamentos” debe presentarse ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, “de acuerdo al marco jurídico aplicable”, lo siguiente:

√ Un “documento de ensayos clínicos”.

√ Una “guía para el sometimiento para protocolo de investigación en seres humanos”.

√ Un “procedimiento de ensayos clínicos”.

√ Las “características de la documentación de solicitudes relacionadas a protocolos clínicos de bioequivalencia en seres humanos”.

√ Y hay formatos especiales para presentar los informes parciales y el informe final

¡¡¡Y Cofepris los bateó!!!

El Instituto de Nutrición y Ruiz-Palacios cumplieron con todo eso, pero el año pasado. Y, en efecto, ¡¡¡Cofepris los bateó!!!

Hubo sí, un protocolo para probar antivirales y antiinflamatorios del prestigiado infectólogo Ruiz-Palacios, pero en 2020. Aunque sus resultados se publicaron en una revista internacional, no convencieron a la burocracia de Cofepris, que ya desde entonces controlaba el epidemiólogo Hugo López-Gatell y que se puso excesivamente exigente con los medicamentos que el investigador encontró útiles para ayudar en los tratamientos a los enfermos de covid. Exigencia que nomás no mostraron los expertos del Comité de Nuevas Moléculas cuando aprobaron la vacuna rusa Sputnik V.

La suerte que corrió en Cofepris la investigación de Ruiz-Palacios la dio a conocer, hace poco menos de un mes, en Reforma, el más importante infectólogo de los hospitales privados de México, Francisco Moreno Sánchez, quien ha hecho un muy buen trabajo de difusión para orientar a la gente desde el día uno de la pandemia:

“Preocupa que no se hayan aprobado medicamentos para el uso del combate al virus. Basta con mencionar los dos artículos más importantes para la aprobación del remdesivir: el primero, publicado en noviembre 5 de 2020, en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, en donde un destacado investigador mexicano, el doctor Guillermo Ruiz-Palacios, es uno de los coautores. El segundo, en la misma revista (11/12/2020), y también con la coautoría de Ruiz-Palacios, en donde nuevamente México participó en el estudio que ahora combinó remdesivir más baricitinib y encontró un beneficio en la evolución de estos pacientes”.
Dr. Francisco Moreno Sánchez

Es decir, meses antes de que AMLO se enfermara, sí hubo una investigación médica con antivirales y antiinflamatorios en la que participó el doctor Ruiz-Palacios del Instituto de Nutrición. Pues bien, como no ha habido desde entonces otra semejante en Nutrición dirigida por Guillermo Ruiz-Palacios, es dable pensar que al presidente López Obrador sí le dieron los medicamentos cuya eficacia probó este especialista, el remdesivir y el baricitinib. El problema es que, pese a haberse encontrado en los estudios de Ruiz-Palacios un beneficio en la evolución de los pacientes con tales medicamentos, Cofepris no los autorizó para su uso en México.

¿Informaron lo anterior a Andrés Manuel?

No sorprendería que López-Gatell —más político que científico— hubiese informado a medias al presidente AMLO, pero ¿el muy serio y racional doctor Alcocer?

Sin duda, debe salir a explicar las cosas, tal como ocurrieron, el sabio y prudente médico que encabeza la Secretaría de Salud, Jorge Alcocer Varela. El investigador Guillermo Ruiz-Palacios y el director de Nutrición, David Kershenobich Stalnikowitz, también le deben a la sociedad mexicana una aclaración. Porque sobran preguntas:

√ Dado que no pudo ser la investigación de Ruiz-Palacios, perfectamente terminada varios meses antes, ¿de qué protocolo ha hablado Andrés Manuel?

√ ¿Qué medicamentos le dieron?

√ ¿Remdesivir y baricitinib, que fueron los que estudió Ruiz-Palacios?

√ ¿Otros antivirales y antiinflamatorios?

√ ¿Cuáles son las medicinas que curaron a AMLO?

√ ¿O no tiene la gente derecho a conocerlas, sobre todo la enferma de covid, para correr a buscarlas a la farmacia ya que tan buenos resultados dan?

Una especulación creíble

En alguno de sus libros de historia de la filosofía o de crítica al cristianismo, Bertrand Russell contó la historia de algún sacerdote católico o ministro de cualquier culto evangélico que meses antes del primer día del año 1000 había aterrorizado a todos en su aldea por un dogma relacionado con esa fecha.

El dogma cristiano decía que en el año 1000 el mundo se iba a acabar y, cada domingo en sus sermones, el piadoso hombre de dios lo decía, casi lo gritaba con lujo de detalles.

Lógicamente toda la gente de aquel pequeño pueblo estaba espantada y buscaba la mejor forma de arrepentirse de sus pecados.

Pero un buen día todos los habitantes respiraron aliviados: vieron al sacerdote católico o pastor evangélico sembrar semillas de nogal, árbol que tarda décadas en dar sus frutos.

Los dogmas religiosos deben ser respetados, pero no tomados demasiado en serio cuando la situación lo amerita. Lo mismo ocurre con los dogmas burocrático/científicos.

Por dogmática, la Cofepris de López-Gatell no autorizó los medicamentos con los que experimentó Ruiz-Palacios, pero…

Cuando el presidente de México enfermó, el médico mas sabio de la 4T, Jorge Alcocer, decidió consultar al infectólogo con mayor reconocimiento que conoce: sí, Ruiz-Palacios.

El doctor Ruiz-Palacios seguramente dijo al doctor Alcocer y a los otros médicos que atendían a AMLO, en lenguaje directo y sin andarse con ñoñerías políticas: “Miren, yo por mí le doy al señor presidente remdesivir y baricitinib, pero los mamilas de Cofepris no los autorizaron. Entonces, denle lo único que sí convence a la burocracia dizque científica: paracetamol. Y qué la virgen ayude al licenciado López Obrador”.

Hombre práctico, el doctor Alcocer debe haber preguntado rápidamente al jurídico de la secretaría que encabeza, la de Salud: “Abogado, si Cofepris no ha autorizado el remdesivir y el baricitinib, ¿hay manera legal de adquirirlos?”. El jurista debe haber respondido: “En asuntos burocráticos siempre hay forma de hacer las cosas como dios manda; en este caso sugiero que la propia Cofepris dé una autorización de emergencia y solo para un tratamiento; con la misma se consiguen permisos de importación y así podrán ustedes curar al presidente López Obrador?”.

Hay otra manera de conseguir en México remdesivir y el baricitinib para pacientes con covid, a la que mucha gente recurre: mercado negro y contrabando y aun a medicamentos similares de dudosa calidad. La burocracia de Cofepris ignora que las personas desesperadas por la gravedad de una enfermedad no se van a quedar cruzadas de brazos esperando que a tan eminentes científicos les pegue la gana autorizar un par de remedios que recomiendan expertos de verdad prestigiados, como Ruiz-Palacios y Moreno Sánchez.

No me consta, y no tiene obligación de decirlo, pero creo que en el Instituto de Nutrición, donde estuvo internado el ingeniero Carlos Slim por covid, a este gran empresario también le consiguieron una autorización de emergencia y al carajo el dogma burocrático de Cofepris.

Y es que, la verdad de las cosas, entre creer en el Comité de Moléculas Nuevas o en las investigaciones y el criterio médico del doctor Ruiz-Palacios —o de otros especialistas en infectología entregados a sus pacientes, como el doctor Moreno Sánchez—, creo que cualquier persona sensata tomará partido por los médicos y no por los burócratas, por científicos que estos últimos sean o se sientan. Y es que, tristemente, como bien sabemos, la burocracia es tan dañina que aplasta a la mejor ciencia.

No sé si las cosas ocurrieron de la manera en que aquí la he presentado —estoy especulando—, pero si me hubieran preguntado, algo así habría sugerido. En situaciones complejas lo práctico es lo correcto. Una aplicación especial de la navaja de Ockham: lo explicación más sencilla suele ser lo verdadera.

Y ahora sí...

La más reciente novedad es que el Instituto de Nutrición ha abierto un protocolo con remdesivir y baricitinib y, ¿como coartada?, ha agregado dexametasona, es decir ¿para hacer la finta y decir que es una nueva investigación?

Espero que pronto el doctor Francisco Moreno Sánchez, quien tan interesantes artículos ha escrito en en Reforma y SDP Noticias, nos explique científicamente si tiene sentido repetir el estudio de Ruiz-Palacios, es decir, ¿cambiarán sus resultados agregando dexametasona al remdesivir y al baricitinib? ¿No sería mejor que Cofepris se pusiera las pilas y, simple y sencillamente, hiciera lo que no hizo cuando el investigador del Instituto de Nutrición entregó a la autoridad sanitaria resultados favorables al uso de tales medicamentos para ayudar en los tratamientos de covid?

0-0-0-0

En fin, lo único bueno de todo este enredo es que el presidente de México, cuya guía resulta fundamental para que salgamos de la crisis, se curó probablemente con dos medicinas que Cofepris consideró inútiles, pero que por lo visto funcionan.

Por razones de Estado y de seguridad nacional merecía Andrés Manuel el mejor tratamiento médico. Pero, para evitar más chismes el gobierno simplemente debe informarnos qué medicinas le dieron. Y ya está.