September 23, 2019 11:26


¡No me ayudes, compadre! Tampoco la izquierda más reacia

El contrato

El presidente López Obrador ha pedido cancelar el contrato que concursó y ganó la empresa Bio-Pappel del empresario Miguel Rincón para proveer el papel utilizado para la impresión de los libros de texto gratuitos en toda la República (no es la primera ocasión en que obtiene ese contrato, siempre dando resultados satisfactorios).

A quien es su compadre (el ejecutivo federal y su esposa fueron padrinos en el bautizo de una de las hijas del empresario el pasado 17 de marzo), AMLO simplemente le pide “entender las circunstancias” y, que si legalmente no se puede cancelar este contrato, "él renuncie a su derecho".

Importante mencionar que, de todas las empresas concursantes, Bio-Pappel es la única que, además de cumplir con todas las especificaciones, redujo la cotización de forma importante, lo que significa un ahorro para el gobierno federal y, por ende, para todos los mexicanos.

Las cuentas

Ya, en otras ocasiones en este espacio, he abordado el asunto de las malas cuentas que realiza el gobierno federal en turno. Este asunto bien puede sumarse a dicho mal, pues también existen los errores de cuentas cuando los contratos se cancelan por motivos personales y atendiendo a preocupaciones, más que por causas reales o legales. Y ese es el caso del retiro de un contrato, producto de una licitación no impedida y bien ganada, a quién, dicho sea de paso, ha sido leal a la causa de AMLO y Morena por muchos años.

Cancelar ese contrato le va a salir caro al país, ya que el motivo principal por el que dicha empresa ganó el concurso es justamente porque garantizaba la mejor calidad por el menor precio....

Pero, por si eso fuera poco, saldrá caro dado que si el presidente, por decisión propia, le va a dar por cancelar licitaciones, se pierde confianza de los inversionistas en las mismas.

La normatividad es clara: si hay ilegalidad, procede una sanción. Si no hay ilegalidad, ¿por qué cancelar el contrato?

Justicia de izquierda

Andrés Manuel —él sí— está impedido/no tiene facultad de rescindir un contrato porque este le pudiera generar “problemas políticos”, por cuestionamientos de los ya tan cacareados conservadores/fifís de élite en el país. Peor en este caso: aparentemente son los propios aliados de izquierda de su gobierno (mismo la Rayuela de ayer en La Jornada: “sería bueno saber quién aprobó la licitación del compadre”, con toda la intención de amarrar navajas) quienes han encontrado este nuevo pretexto como una forma de lanzar rencillas contra la parte “regia” del equipo lopezobradorista.

AMLO no debe ceder a este tipo de presiones internas; eso no lo hace —más— honesto. Todo lo contrario.

A poco más de cuatro meses de que inicie el próximo año lectivo/escolar, y aún no hay libros que distribuir. Que no estén publicados a tiempo, ese sí es un verdadero peligro y la posible gran pérdida. Espero AMLO no salga con un: “que le den el dinero directamente a los niños, que cada infante compre sus textos y, ya, ¡asunto resuelto!”. 

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