Coberturas cambiarias, instrumento que no resuelve el problema de la economía mexicana

Dolar
El dólar al mayoreo cerró la semana en un precio de 19.87 pesos por unidad, una ganancia de 54 centavos respecto al precio de arranque del lunes.Internet

El peso mexicano ha estado sujeto a una alta volatilidad e inestabilidad en el mercado cambiario desde hace unos meses, lo que ha provocado que la moneda nacional se haya depreciado en su paridad cambiaria frente al dólar, provocando con ello deterioro del poder adquisitivo de los salarios, alza en las tasas de interés, presiones inflacionarias, pérdida de la confianza de los inversionistas locales y extranjeros en la economía del país y desconfianza de los consumidores.

La institución encargada de preservar el valor de la moneda nacional y contribuir al bienestar económico de la población es el Banco de México.

Las políticas que ha emprendido la banca central, presidida por Agustín Carstens  para tratar de frenar la depreciación de la divisa del país frente a la moneda estadounidense, han sido a través ofrecer diariamente 200 millones de dólares mediante subastas a un tipo de cambio mínimo, equivalente al tipo de cambio FIX determinado el día hábil inmediato anterior, conforme a las disposiciones del Banco de México a más 1.5 por ciento. La subasta resultaba en asignación únicamente cuando el tipo de cambio presentara una depreciación entre sesiones cuando menos de 1.5%.

El incremento de la tasa de interés local fue otra de las estrategias que se utilizaron para detener el deterioro del peso y frenar la volatilidad cambiaria, con lo que se hacía más atractivo para los inversionistas internacionales, y se aumentaba la oferta de divisas extranjeras en el mercado nacional.

Las medidas adoptadas por la banca central no frenaron las presiones sobre el tipo de cambio y demostraron su inoperancia, sobre todo ante la incertidumbre que ha causado el gobierno de Donald Trump. Desde enero de 2015 a los primeros días de febrero de este año, el peso se ha depreciado en 35% y la población en general ha resentido el encarecimiento del dólar directamente en sus bolsillos.

El pasado martes 21 de febrero la Comisión de Cambios conformada por el Banco de México y la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), con la intención de disminuir los choques abruptos en la depreciación del peso, anunció que ofrecería coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional, por un monto de hasta 20 mil millones de dólares. Este instrumento no afectará el saldo de las reservas internacionales y se suma al arsenal de mecanismos a disposición de las autoridades.

El comunicado hecho por la Comisión de Cambios provocó que el peso tuviera su mejor cotización en lo que va del año, ya que cerró la semana pasada con una apreciación de 2.64% ante el dólar estadounidense.

El dólar al mayoreo cerró la semana en un precio de 19.87 pesos por unidad, una ganancia de 54 centavos respecto al precio de arranque del lunes; mientras que en ventanilla bancaria se vendió en 20.20 pesos durante el viernes, pero por algunos momentos su precio bajó de la barrera psicológica de 20 pesos.

El nuevo instrumento derivado que busca principalmente proteger a la moneda de la volatilidad cambiaria, consiste en un contrato que firmará por una parte Banco de México y por otra alguna institución financiera. Dicho contrato tendrá tres componentes principales: 1) El plazo que no será mayor a 12 meses; 2) El monto y 3) Un valor determinado para el tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar.

Con este instrumento las instituciones financieras que busquen asegurar un tipo de cambio, en menos de un año podrán contratar estas coberturas.

El Banco de México hará una convocatoria y en esta dará a conocer las características de los instrumentos a subastar. La primera subasta se llevará a cabo el próximo 6 de marzo por un monto de hasta mil millones de dólares.

Las instituciones de crédito que participen en las subastas de coberturas podrán ofrecer a su vez instrumentos del mismo tipo a los diferentes participantes del mercado.

Las instituciones de crédito participantes de las subastas son bancos privados o de desarrollo, como Bancomex o Banobras, entre otros, y es de esperar que los bancos realizaran la intermediación para ganar el diferencial de compra y venta que podría obtener de los clientes interesados, que pueden ser corporativos mexicanos, extranjeros o inversionistas institucionales residentes o del exterior.

Las financieras que adquieran estas coberturas cambiarias tendrán la certeza de tener un tipo de cambio predeterminado, esto quiere decir que si se tiene este instrumento, pactando un tipo de cambio en 20.50 pesos por un dólar, y al momento que de que esta liquida su adeudo y ya es de 21.00, el Banco de México dará 50 centavos de peso al tenedor del título por cada dólar estipulado. Si el monto de cobertura fue de 100 millones de dólares, entonces la institución bancaria recibirá 50 millones de pesos, y comprará en el mercado la divisa estadounidense a 21 pesos.

La medida de la Comisión de Cambios ha tenido mucha aceptación, y ha disminuido la especulación, dando certeza a las empresas que tienen deudas en dólares, pero en mi opinión este instrumento, como los otros que han usado para detener la volatilidad del peso en el mercado cambiario, no van a la raíz del problema y solo buscan que haya una cotización baja de la moneda nacional frente al dólar ,para que los consorcios monopólicos que hay en casi todos los sectores de la economía importen productos y servicios en mejores condiciones cambiarias y no se afecte la inflación en el país.

La obsesión del Banco de México es tener una inflación bajo control y conservar el modelo económico que se lleva en el país más de 30 años, que se basa en la contracción de la demanda y en la adquisición de más del 50 por ciento de los productos y servicios del exterior que se consumen en el país, por lo que se necesita una cotización baja del peso frente a las divisas extranjeras,  no importando que el salario pierda poder adquisitivo, ni que exista una alta concentración de la producción o que las compañías mexicanas tengan más productividad.

La economía mexicana, con el modelo impulsado por los gobiernos federales desde hace 30 años no ha dado crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), pero sí ha aumentado la desigualdad y la pobreza. Eso sí, siempre presumiendo que se tiene control sobre la inflación.

En lo personal, pienso que es hora de un cambio de modelo, que ya no se base en el tipo de cambio, sino que se invierta en infraestructura y se apoye a la mediana y pequeña empresa mexicana, combatiendo los monopolios.                 

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