¿A ustedes ya los gentrificaron?

Corredor Cultural Roma- Condesa
Corredor Cultural Roma- CondesaInternet

En el principio fue el cup cake...

Después la primera cafetería gourmet... que presumía de ya no vender "solo" café, sino la "experiencia total" de tomar café.

Y después, como las plagas de Egipto llegaron los alimentos orgánicos, las croquetas gourmet para mascotas, el taller boutique de biciclebicis y las galerías de arte.

De pronto las cantinas se hicieron mezcalerías y las antiguas peluquerías pasaron a ser Barber Shops...

Y de pronto nuevas tribus urbanas empezaron a mudarse al barrio... Lo mismo hipsters, que extranjeros o matrimonios formados por jóvenes de altos ingresos provenientes de zonas residenciales.

Un fantasma recorre las ciudades del mundo... GEN-TRI-FI-CA-CIÓN...

La genrificación es una palabra que de origen suena feo; "ya me gentrificaron"... "te voy a gentrificar"... "no gentrifiques"...

-En primera instancia nadie quiere ser gentrificado o víctima de la gentrificación-.

En el estricto sentido de la palabra, gentrificaciòn es "la revaloración de una comunidad o un pueblo a un mejor estatus", y de acuerdo con Wikipedia, "es el cambio en las condiciones y equipamiento de un barrio, que atraen inversiones adicionales y mejoran la calidad de vida integral".

De acuerdo con Fundéu, el término que más se ajusta al español es "elitización" o, más precisamente, "elitización residencial".

Por supuesto la gentrificación no es cosa exclusiva de México, muy por el contrario, es una historia que se repite en todo el mundo... Del Montmartre parisino, a la Barceloneta catalana, el Puerto Madero bonaerense, o las chilanguísimas colonias Roma y Condesa.

Pero claro, lo que necesariamente debe ser visto como casos de éxito en materia de regeneración urbana también tiene consecuencias, como lo es el que la elitización de la zona provoca que muchos de sus habitantes ya no pueden pagar el costo de vivir o tener sus negocios ahí.

Porque en la medida en que una zona "empieza a mejorar" es inevitable que suban tanto las rentas, como los precios de venta de todo bien raíz que en ellas se ubica.

Es inevitable que lo que fuera taller o bodega comercial se convierta en suntuosos desarrollo de vivienda, pensando no para atender la demanda de la población nativa del barrio, sino de quienes desde fuera lo miran con interés de convertirse en sus nuevos habitantes.

Es inevitable que el comercio de barrio se transforme... y que los negocios tradicionales cedan sus espacios a las grandes marcas que no quieren quedar fuera del prestigio que ofrece una nueva zona de moda.

Es inevitable que los inquilinos, sea de viviendas o de locales comerciales, ya no puedan pagar el acelerado incremento de las rentas...

Porque hay que entender que es absurdo pretender que los propietarios de locales, suelo o viviendas, no aprovechen la oportunidad que les brinda la revalorización de sus propiedades.

Es absurdo pretender que el dueño de un  taller que hace mucho dejó de ser el buen negocio que alguna vez fue, rechace una oferta millonaria por su propiedad, que ya no es otra cosa que valiosísimo suelo.

La gentrificación es algo natural en los procesos urbanos, y sus efectos negativos deben combatirse con procesos integrales de planeación y regulación urbanas, que usen en forma estratégica el activo más valiosos para cualquier ciudad; su suelo.

Planear en forma integral una ciudad implica reconocer zonas subutilizadas e implementar medidas para su desarrollo, recuperación o consolidación, pero siempre como parte de procesos integrales que generen nuevas oportunidades para quienes ya no pueden o ya no quieren vivir en esos barrios.

Hay que entender la gentrificación como la consecuencia natural de la deseabilidad de una zona... deseabilidad que puede ser natural... por ubicación o historia... o construida, resultado directo de intervenciones exitosas de regeneración urbana.

En México la tradición ha sido planear mal las ciudades o de plano no planearlas, permitiendo que sean ubicación y leyes del mercado lo que defina en futuro de sus habitantes.

No tiene sentido rechazar lo inevitable... y la gentrificación lo es... lo que sí se puede hacer es exigir planes de desarrollo urbano integrales y con horizontes de largo plazo, que sean incluyentes y generen bases para la equidad.

Lo que se tiene que hacer es aceptar la gentrificación y asumirla como una más de las variables qué hay que acomodar en un proceso integral de planeacion urbana.

Hay que aceptar y conducir la gentrificación protegiendo también el patrimonio cultural, porque tampoco es válido que la renovación urbana pase por encima de la historia, de inmuebles catalogados, o de espacio público que ha dado carácter e identidad a nuestros barrios.

Es irresponsable olvidar las implicaciones de la falta de planeacion urbana... es irresponsable porque atenta contra la competitividad y el éxito económico de las ciudades... pero sobre todo... porque destruye futuro y calidad de vida de sus habitantes.

 

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