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Machismo institucional: La niña Camila pasó 2 años retenida por corrupción judicial; quiere volver a casa

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Cynthia sigue luchando por su hija, tratando de derribar la violencia institucional; son las activistas quienes la han arropado.

Después de dos años, casi tres, Camila pudo ver por fin a su madre. Una espiral de corrupción, obstáculos, manipulación y la covid-19 mantenían a la pequeña de 7 años retenida en un domicilio inserto al sur de la Ciudad de México, entre la inseguridad de Topilejo y los entronques de Xochimilco.  

Su padre fue el responsable de movilizar al personal de un juzgado familiar, uno civil y hasta de manipular o comprar actuarios y notificadores para incumplir un convenio de convivencia que le daba a la menor el legítimo derecho de estar con su progenitora. 

Cuando Cynthia “N” tenía 25 años, el embarazo cimbró su vida. Aquel hombre mayor le arrebató a la bebé en cada oportunidad que tuvo. La violencia contra la pequeña Camila al alejarla de su madre, apenas fue una réplica de todas las violencias que previamente ya había ejercido hacia Cynthia. 

Ella tenía 17 años cuando se enamoró. Carlos “N” tenía ya 43 años en el momento que Cynthia parió a Camila, perseguida por una obsesión celosa de la que únicamente pudo liberarse aceptando ceder el tiempo con su hija. Al grado de haberla amenazado y hacerle firmar un acuerdo para que fuese él quien se quedara el mayor tiempo con la niña, argumentando su “capacidad económica”. 

A pesar de que una juez familiar le ha decretado visitas semanales, con un fraude a la ley, Carlos junto con sus abogados se han encargado de presumir amistades en el poder judicial y a pesar de que la madre es de nacionalidad estadounidense, la corrupción le ha permitido a su agresor mantener la amenaza de arrebatarle para siempre a su hija. 

Comenzó con la guarda y custodia obtenida con falsos dictámenes psicológicos que afirmaban una supuesta “inestabilidad” emocional en Cynthia y el acto más reciente fue un juicio de amparo con la finalidad de que la madre de la menor no pueda verla, a pesar del interés superior de las y los niños garantizado por tratados internacionales y legislación interna. 

Fue el juez séptimo de distrito en materia civil en CDMX quién decretó una suspensión provisional del derecho de la niña, después  de artimañas en las que declinó su competencia al juez décimo tercero de distrito en materia civil, quien ya había resuelto un juicio previo sobre el mismo asunto. 

Aunque hipotéticamente, el azar asigna los casos a los jueces según el turno, pareciera que el amiguísmo es el que en realidad, "acomoda" los casos pues HORACIO NICOLÁS RUIZ PALMA, de quien el padre de la menor dice ser amigo, quien se desempeña como juez décimo primero de distrito en materia civil, fue quien recibió el asunto.

Plagado de irregularidades y violando el debido proceso, el juez celebró una audiencia incidental y otorgó la suspensión definitiva sin recibir el informe de la juez noveno familiar de la CDMX, sin notificar de la presentación del juicio de amparo a Cynthia y sin dar oportunidad siquiera a la mínima defensa o conocimiento de la resolución.  

Tras dos mudanzas y cambios de domicilio ocultando a la menor, Carlos “N”  logró retener a su propia hija impunemente. Ahora que el senador José Narro, de Morena, ha pedido al Consejo de la Judicatura revisar el comportamiento presuntamente corrupto de los jueces, cedió con hostilidad.

La visita apenas y se logró en un cuarto de 4x4 en el que sin consentimiento y ejerciendo violencia psicológica contra la menor, Carlos “N” realizó grabaciones en audio y video, estando presente todo el tiempo, impidiendo a la menor denunciar cualquier tipo de abuso o maltrato a su madre, con rasguños y moretones inexplicables. 

Cynthia sigue luchando por su hija, tratando de derribar la violencia institucional que la mantiene en vilo y son las activistas quienes la han arropado desde Ni Una Menos, Brujas Feministas, Frente Nacional para la Sororidad, Feministas Kybernus y otras organizaciones que defienden a las niñas que han sido arrebatadas de sus madres. 

Además de su acercamiento a la “Okupa ex CNDH” para buscar apoyo, Cynthia y las feministas que la acompañan en su lucha pretenden enviar una carta desesperada al Embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, buscando que apoye a la menor en su carácter de hija de madre norteamericana, buscando parar con toda la serie de abusos infantiles que en este momento está viviendo.