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En la mañosa consulta a ex presidentes, la Corte se juega su pase a la historia

AMLO en la ceremonia del Grito de IndependenciaTomada de video
Advierto, de entrada, que NO meto las manos a la lumbre por ninguno de nuestros ex presidentes. No dudo de las fechorías de ninguno de ellos (a excepción de Zedillo, posiblemente). Que no me interesa defender a ninguno de estos personajes; más aún, sostengo que si las deben, las paguen.
Disclaimer (descargo de responsabilidad) para la autora
Recordemos la pregunta deseada: “¿Está de acuerdo o no con que autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y en su caso sancionen la presunta comisión de delitos de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Fox, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”
Pregunta para la consulta popular, sometida a consideración de la SCJN

De vuelta a ‘lo que diga mi dedito’

El pueblo bueno está más ocupado en otros menesteres; en medio de la pandemia y la crisis económica mucho más. La verdad es que, en la medida en que la 4T les de su “lanita”, la gente estará con ella. No hay más interés ni preocupación. Tal es la necesidad de un gran porcentaje de la población mexicana. Qué pena, pero así es.

No hay suficiente aliciente para andar juzgando ex presidentes. Eso era antes de la elección del 2018; ya no más. De “lo que diga mi dedito”, el presidente pasó a “lo que diga el pueblo”, para volver nuevamente a lo primero.

Ya lo había dicho en una pasada contribución en este mismo espacio: YSQ puede irse despidiendo del apoyo de la gente para este tipo de asuntos. Y asumiendo lo anterior es la manera adecuada, la única forma de entender que el primer mandatario haya optado por enviar al Senado de la República su propuesta de enjuiciar a cinco ex presidentes por la vía de la consulta popular, antes que esperar que se llegara al número de firmas ciudadanas solicitando dicha acción.

Lo mismo sucedió, por cierto, con la Lotería para la que presidencia supuso se venderían 6 millones de cachitos. Total, si 30 millones de compatriotas votaron por él, no era complicado pensar que al menos una quinta parte de esos votantes atenderían su llamado. Tan no se logró esa meta, más allá de que si el discurso oficial sea que se vendieron todos los billetes, lo cierto es que el gobierno federal compró al menos 500 millones de pesos, esto es, un millón de cachitos. Aritmética sencilla.

No, no es estar en la boleta del 2021

Volviendo a la petición del titular del ejecutivo de enjuiciar a los presidentes, se antoja establecer una de dos aristas como explicación (o las dos, pues no son excluyentes). En ninguna de las dos se tiene a la impartición de la justicia como objetivo; esto se trata más bien de una jugada de corte político. Eso es más que claro, no debiera ser necesario explicarlo a los lectores a estas alturas.

Así, la primera arista —y esta se antoja tomarla por buena, aunque NO lo es— radica en decir que el mandatario requiere tener un tema que “nos una a todos” y a través del mismo llegar a las boletas de las elecciones intermedias. Suponer que podemos imaginar el peso específico del tabasqueño en una buena parte de la población votante si él consigue que esta consulta ocurra también en el 21, acoplándola a las elecciones.

Además, esgrime que no, aun en el supuesto que todas las firmas presentadas ante el INE fueran ciertas, al haber mandado su iniciativa al Senado, el presidente de la República dirá que la petición es de él y, como tal, que esa consulta popular se dio gracias solo a él y así estaría indirectamente inmerso en las elecciones intermedias. Sea la consulta o no en la misma fecha que las intermedias, escucharemos de ese tema hasta las elecciones. Al igual que el avión, su ida, regreso y rifa ha acaparado la discusión pública en los últimos meses, tendremos ahora la posible consulta popular.

Pero tal argumentación es falsa. Y es errónea por innecesaria. Innecesaria para el ejecutivo federal.

Aunque nos pese a los no-electores de Morena y a toda la oposición entera, el hecho es que las elecciones locales están ganadas para la 4T. El jefe de la nación lo sabe; los expertos en demotecnia también.

Todos conocemos las encuestas, el habitante de Palacio Nacional el que más. Las de Tlaxcala, Nuevo León, Campeche, Baja California, Sonora, etcétera. En la gran mayoría de las entidades en disputa arrasará Morena.

Tristemente para nosotros y para sus opositores, ni siquiera como medida para la defensa de lo que es y pinta para ser un muy mal desempeño económico del país, la 4T requiere esta medida.

La manzana envenenada y los desvelos de Scherer

Eso deja una segunda explicación; esta sí correcta, mucho más explicativa, además de interesante. Ya la comenté en otra columna, pero ahora voy a ahondar y especular sobre el desenlace.

La “consulta” a la SCJN de la consulta para proceder a enjuiciar a ex presidentes de México es una manzana envenenada. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que jurídicamente solo hay una dictaminación: si hay elementos jurídicos para enjuiciar a uno o más ex presidentes, que se les juzgue por las instancias y vías competentes, no es necesario medie una consulta popular. Y, en caso contrario, hay que dejarlos en paz. Lo que no procede por ningún conducto ni bajo ningún argumento jurídico (para el caso no jurídico tampoco), es exhibirlos.

Una pregunta bien redactada en cuanto a objetividad en materia de opinión pública, no le quita la violación jurídica que hace de los derechos humanos de algunos personajes de nuestra vida nacional. Una pregunta para consulta popular que se refiere por su nombre a cinco expresidentes implica linchamiento político, y no hay manera conforme a derecho en que no se violenten las garantías individuales de todos ellos.

A raíz de los cambios constitucionales, está normada ya la consulta popular, pero NO para decidir sobre los derechos humanos de las personas. Máxime cuando la pena puede suponer la privación de la libertad.

¡Me imagino las noches en vela por las que ha tenido que pasar el consejero jurídico de Presidencia, tratando de hacer sentido de un sinsentido! ¡Y las que vendrán!

Y es que si a Fox se le va a juzgar por idiota, perdón —y con todo el respeto que me merece—, yo creo que no se necesita ni juicio. ¿A Calderón por narco? ¿Tienen las pruebas? ¡Qué abran un juicio contra él por ser cómplice de Genaro García Luna! ¿Cómo: ni eso ha hecho la 4T? Lo olvidaba, ¡el juicio que se le sigue —no ha concluido— a García Luna se inició en Estados Unidos!

Para eso, francamente, no se requiere consulta popular ni gastar dinero de manera superflua. Mejor que ese dinero sea utilizado para recopilar pruebas y testimonios. Y si se tienen, y son reales, que sean juzgados. La consulta popular es un NUEVO desvío de recursos y lo más grave: la justicia queda en el contentillo del primer mandatario y no en las instancias que deberían velar por su aplicación.

Pasar a la historia...

De que la Suprema Corte (esta generación de ministros) pasará a la historia, pasará. De eso no hay duda.

La pregunta es ¿de qué manera? ¿En los capítulos negros? De verdad espero que no.

La memoria histórica del máximo órgano del poder judicial está en juego. El presidente ha lanzado su pelota como sabe hacerlo; es magnífico estratega político y es lo que tiene que hacer.

La cuestión aquí es que es la oportunidad de la SCJN de responderle bateando o cachando y, repito, no hay manera de encontrarle un argumento jurídico a esa dichosa consulta. Finalmente, además, aquí no se trata de cuánta jurisprudencia se puede encontrar para justificar o no una consulta. Es un asunto de lógica y de derechos humanos.

Si la Suprema Corte va a desempeñarse como una subdirección jurídica de don Julio Scherer o una subprocuraduría de Alejandro Gertz, para esas mejor que sean ellos los nuevos ministros de la Corte.

Y es que hay que percatarse, todos —no nada más los juristas— de que en nuestro país, después del fallo de la SCJN, no hay más.

Finalmente, aunque sé que es pedir demasiado, idealmente quisiera ver que la SCJN le responda a nuestro presidente algo así como lo siguiente: "Según usted estos poderosos personajes son delincuentes. ¿Entonces por qué no ha iniciado una denuncia? Si hay información de que son criminales y no se les ha abierto un expediente, entonces la 4T es complice de todas sus fechorías".